TERCERA DIVISIÓN El directivo decidió reconsiderar su dimisión debido al apoyo mostrado por los seguidores del equipo Juan Ramón Abades tenía un pie fuera del Club Deportivo Lalín después de los incidentes ocurridos con algunos de los miembros del equipo de rugby. A la vista de lo ocurrido presentó su dimisión irrevocable. Sin embargo, Abades decidió reconsiderar su decisión cuando varios socios le pidieron que continuase y le apoyaron en su trabajo junto al resto de los gestores de la en la entidad. Ahora no se arrepiente de seguir, es más, comenta que «este año estamos teniendo más facilidades en todos los aspectos».
03 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Abades no esconde que «tomé la decisión de marcharme por lo ocurrido con los del rugby, pero antes ya había valorado la posibilidad de dejarlo» y así se lo comentara a su compañero Juan Suárez. Todo cambió el día de la asamblea. Los compañeros de gestora «se enfadaron un poco conmigo por que lo dejaba y no me aceptaron la dimisión, querían que siguiera trabajando con ellos». Ese fue un condicionante importante, «como lo fue el hecho de que varios socios me pidieran que siguiese trabajando con el equipo y me apoyaron para que siguiese. Me comentaron que lo estábamos haciendo bien y que sería una pena que lo dejase. Me convencieron para seguir». Las cosas parecen haber cambiado mucho «y en sitios en que el año pasado no nos cogían el carnet de socios y poco menos que nos echaban, este año es todo lo contrario, no sólo lo retiran sino que además no apoyan para que sigamos. Al ritmo al que vamos es más fácil trabajar, pero también es cierto que nos hace falta todo el apoyo que podamos tener, de lo contrario será difícil sacar el tema arriba». Por tanto, Abades seguirá con una labor oscura pero crucial dentro de la entidad.