La mezcla de razas que corre por sus venas le hace un compositor multicultural y comprometido
11 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Manu Chao cumple, también como pocos, la definición de «ciudadano del mundo». Por sus venas corre sangre gallega por parte de su padre y vasca por su madre, completando el mestizaje el hecho de haber nacido en Francia. A sus cuarenta años, sigue guardando la frescura de la juventud, una juventud madura que le permite mezclar sin estridencias ritmos que en otros autores sonarían descompasados. Las temáticas, siempre comprometidas con multitud de causas, no variaron apenas un ápice desde sus primeros pasos en la música. Por su casa parisina, en plena adolescencia, muchos refugiados de las dictaduras sudamericanas, pintores, compositores, intelectuales; todos amigos de su padre, el gallego Ramón. Con el grupo británico The Clash como referencia reconocida, Manu cumple sus primeras etapas musicales en grupos con nombres tan prosaicos como Joint de Culasse, Hot Pants o Los Carayos. Con la veintena bien entrada, Manu Chao inicia un proyecto que marcaría su vida, la fundación de Mano Negra junto a su hermano Antonio, su primo Santiago Casariego y un grupo de amigos, la mayoría franceses, aunque de ascendencia africana.