Los mandatarios de la comarca pasan el verano trabajando en sus respectivos concellos Los alcaldes «currantes». Así es como deberíamos llamar a los regidores de la zona. Llega el mes de agosto y la playa o la montaña no aparecen en sus agendas. Obras y atención a los emigrantes llenan su calendario veraniego. Y es que aquello de que el que tiene tienda que la atienda es cierto, los alcaldes pasan el mes de vacaciones trabajando por el pueblo. No son de los que se suman a todo fiestorrón de la jet en las Rias Baixas, lo suyo es «currar». Y para divertirse mejor la Empanada de Bandeira, o el pincho de Vilatuxe. Donde además, seguro que se ganan algún simpatizante con la causa obrera.
04 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Ora et labora. Esa es la máxima que siguen nuestros regidores. Llega agosto y la casa consistorial alcanza los cuarenta grados: Obras pendientes, emigrantes que retornan y visitas a las parroquias. Así es como llenan su agenda nuestros alcaldes. Los regidores de Deza se ganan el pan con el sudor de la frente. «No mes de agosto o traballo acumúlase e os alcaldes non paramos», afirma un agotado Xosé Crespo. Algunos, como es el caso de Eliseo Dieguez, alcalde de Rodeiro, van más allá y aseguran «Non saber o que son as vacacións», dejando claro que Rodeiro tiene a su cabeza un trabajador puro y duro. Nuestros mandatarios no entienden de chiringuitos ni tumbonas playeras, en Deza se se trabaja de sol a sol. Lo sabe bien el regidor silledense, José Férnandez Viéitez, que asegura que, «as miñas vacacións son no concello, traballando día e noite sen parar nada». Está claro que para los grandes de la política se bañen tranquilos en A Illa da Toxa, es necesario que el el pelotón se quede haciendo guardia. «O verán é tempo de traballar», dice el regidor de Vila de Cruces, Jesús Otero. La familia no es que esté muy contenta con la decisión del «pater», pero en última instancia siempre comprenden que el alcalde debe vivir por y para el pueblo. Además, octubre se acerca y no está de más trabajar en veranito en pro de la campaña, que luego llegan las prisas y apuros de última hora. En Deza saben que un buen resultado parte de largas horas de trabajo. No es estraño encontrarse con Xosé Crespo respaldando las fiestas gastronómicas de la zona, ver a Eliseo Dieguez visitando parroquias de Rodeiro y a José Fernández revisando obras. También es cierto que los regidores esperan noviembre como agua de mayo, «Eu sin vacacións non me quedo, xa as collerei no inverno», dice Xosé Crespo, alcalde de Lalín. Tendrán que pasar las dichosas elecciones para que nuestros hombres puedan descansar. Eso sí, esperemos que para entonces puedan estar sin ataduras. Bien se lo merecen despues de tantas horas extras.