Antonio González es consciente de que los arreglos que se acometan próximamente en la playa fluvial y su zona recreativa es sólo una avanzadilla. «Pretendemos evitar que se poña en perigo a integridade física dos visitantes», asegura. Pero su proyecto para este área en pleno corazón de Vilatuxe es más ambicioso, y además caro. «Pode costar entre 30 e 40 millóns de pesetas, pero merece a pena que Lalín conte coa mellor zona lúdica de todo o río Deza». Por un lado sabe que uno de los problemas que debe afrontar son las constantes crecidas en épocas lluviosas. La solución es la construcción de un muro de contención por el lado donde se encuentra la carballeira do Puzo do Boi, lugar donde se concentran los visitantes. Otro zócalo separará esta zona en dos plataformas llanas situadas a diferente altura. Un poco más alejado de estos árboles, por detrás de los vestuarios, González cree que se podría levantar una zona de juego para los más pequeños «e poderíase mercar un prado que hai nos arredores para unha pista onde se xogue ó fútbol ou outro deporte e que se utilizaría tamén como zona de acampada». La idea está todavía madurándose -en los próximos días se lo comunicará al alcalde, Xosé Crespo-, pero es consciente de que es un plan «para o futuro».