Las comarcas de Deza y Tabeirós-Montes acusaban ayer las secuelas del temporal de lluvia y viento de los últimos días. Aunque las nubes dejaron de descargar su ira sobre la tierra, las grandes cantidades de agua acumulada y las amenazas de desprendimientos hicieron que varias carreteras permaneciesen cortadas durante la jornada de ayer. El vial que conecta Silleda y Vila de Cruces estuvo intransitable a causa de un fuerte desprendimiento registrado poco después del puente que marca el límite entre ambos concellos dezanos. A pesar de las labores de limpieza realizadas en el vial, éste permaneció cortado al tráfico rodado por precaución, para evitar cualquier posible catástrofe. Mientras, en A Estrada estuvo cortada también una pista de Frades y, en Cerdedo, el carril de subida hacia la localidad de Soutelo de Montes sufrió un estrechamiento debido al hundimiento de una acera causado por las continuas riadas de este año. Un tramo de unos siete u ocho metros de la citada calzada estuvo señalizado con mojones para evitar el paso del tráfico, que podría provocar el hundimiento de una calzada muy castigada por las lluvias. La jornada de sol de ayer redujo la actividad de los bomberos y las agrupaciones de Protección Civil de Deza y Tabeirós-Montes que, de todas formas, se mantuvieron en alerta durante toda la jornada. Su labor se centró ayer principalmente en la retirada de árboles peligrosos, que en cualquier momento podrían caer sobre la calzada, y en el achique de agua en garajes, sótanos y establecimientos que aún no habían sido capaces de dar salida a las intensas lluvias de los últimos días.