«La experiencia fue una pasada»

XABIER OTERO LALÍN

DEZA

RAMÓN LEIRO

BALONMANO El oro logrado en la Copa de España cadete de selecciones llena de euforia a Marta Enríquez y Miriam López Marta Enríquez Doporto y Miriam López Batán alcanzaron en Granada el primer éxito del milenio para su club el Portadeza Lalín y la comarca del Deza en general con la conquista de la medalla de oro en la Copa de España de selecciones cadetes. Las jugadoras, que siguen inmersas en una nube, definen la experiencia vivida en tierras andaluzas como «una auténtica pasada» y ya piensan en un futuro cuyo cúlmen sería jugar algún día un torneo ofecial con la selección nacional absoluta.

09 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Las jugadoras del Portadeza Lalín, Marta Enríquez Doporto y Miriam López Batán se fueron hacia Granada cargadas de ilusiones y esperanzas y regresaron con afonía, cansancio y, sobre todo, con una medalla de oro colgada sobre sus cuellos. El primer éxito del milenio en la comarca del Deza y de la cantera de su club, el Portadeza Lalín. Las jugadoras tuvieron un papel determinante en la victoria de Galicia en un torneo de altura como la Copa de España de selecciones al que acudieron sin saber cuales podrían ser sus posibilidades. «No sabíamos a quien nos íbamos a enfrentar. Por ejemplo nos dijeron que Cantabria era la más fuerte y, sin embargo, sólo perdimos con Navarra en la primera jornada en la que estuvimos demasiado nerviosas», relatan las campeonas. Un torneo en el que han madurado como deportistas gracias, en parte, a la competencia con contrincantes de gran nivel. «Este campeonato nos ha servido para seguir superándonos, subir la moral y trabajar con más ganas de aquí en adelante. El nivel de competición es completamente distinto. Entre varias jugadoras importantes, nos llamó la atención una de Navarra. Es cadete de primer año y se convirtió en la máxima anotadora de su equipo. Tenía una altura y unos hombros impresionantes. Pero Bea, del Cantabria, también demostró ser muy buena. Cogía la pelota y si hacía falta nos llevaba por delante», confiesan las lalinenses.