Los anticuarios tendrán cuatro citas en A Estrada en el año 2001

La Voz

DEZA

ROMÁN GUTIÉRREZ

Un Cadillac de 1965 constituye una de las mayores atracciones de la Feria de Antigüedades que comenzó ayer La tercera edición de la Feria de Antigüedades, que se celebra en las instalaciones del Palacio de Exposiciones y Congresos de A Estrada, abrió ayer sus puertas presentando como novedad la sección de coches y recambios con varias décadas de historia. Una de las «joyas» de la mecánica que más llama la atención de los curiosos es un cadillac Bonaville del año 1965 en perfecto estado de conservación. Ésta y otras piezas podrán ser admiradas gratuítamente hasta la clausura de la Feria esta misma tarde.

09 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

MIREIA G.SANDE A ESTRADA Aunque las inclemencias del tiempo no han animado demasiado al público a acercarse a la celebración de la nueva edición de la Feria de Antigüedades en su primera jornada, los incondicionales de los objetos con historia han sido fieles a esta tercera cita acudiendo al pabellón C del recinto del Palacio de Exposiciones y Congresos de A Estrada. La Feria, que abrió sus puertas ayer sábado, se cerrará esta tarde con la previsión de organizar cuatro exposiciones trimestrales más a lo largo del año que viene. Este hecho influirá sin duda en la consolidación de la llamada «cita con el pasado», ya que en cada certamen se prevé aumentar el número de expositores e incorporar nuevas secciones temáticas. Precisamente, en esta tercera edición, en la que participan trece firmas, la gran novedad ha sido la dedicada al mundo del motor, que ocupa la planta baja del pabellón C. En el recinto se pueden encontrar numerosas piezas de repuesto que harán las delicias de cualquier coleccionista. Desde aparatos de música, faroles de bicicleta de carburo, volantes o faros del mítico Rolls Royce, hasta publicaciones dedicadas al motor del año 1927, o uno de los primeros códigos de circulación editados en España con ilustraciones de la época. Pero sin duda, los visitantes se quedarán extasiados con la presencia de un imponente Cádillac Bonaville de 1965, en perfecto estado de conservación y cuyo precio asciende a cinco millones de pesetas. Para bolsillos más modestos tambien se pueden adquirir motos de los años 50 por unas 40.000 pesetas o una furgoneta Bradford del 35, que perteneció a la empresa naval de Vigo Vulcano, por 350.000 pesetas.