TERCERA DIVISIÓN Los rojinegros volvieron a caer víctimas de su inoperancia en los últimos metros Si alguien que no conoce la realidad del Club Deportivo Lalín viese el partido de la tarde del domingo en O Roxo entre el Cerceda y los rojinegros pensaría que la escuadra de Acevedo no quiso ganar al equipo local. Los dezanos realizaron una primera parte espléndida en que tuvieron contra las cuerdas a los de Cerceda, pero fallaron ocasiones de las que lo más difícil es no marcarlas. Así las cosas, al equipo local le bastó con aprovechar una de las pocas ocasiones de peligro de las que dispuso para poder sentenciar el encuentro. Consecuencia, una nueva derrota y abortada la presumida recuperación.
23 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Al Lalín no le cambia el panorama, más bien se ve metido en una espiral que no acaba de romper por culpa de la total ineficacia que muestran de cara a la meta rival. En O Roxo, los rojinegros vivieron un calco de lo ocurrido hace doce días con el Alondras en Cangas de O Morrazo. La primera parte fue total y absolutamente dominada por los rojinegros que consiguieron poner contra las cuerdas en muchos momentos al cuadro de Cerceda. Sin embargo, la rentabilidad que sacaron a su dominio volvió a ser nula. Los hombres de la vanguardia lalinense volvieron a disponer de multitud de ocasiones. Aparte de las muchas opciones claras de marcar, disfrutaron de tres clarísimas, incluso con la defensa vencida y el portero descolocado. En vez de hacer lo más fácil que sería marcar, acabaron por otorgar clemencia al rival y dejar el marcador inmóvil. La primera mitad acabó con el marcador en cero cuando lo más normal es que los dezanos lo hubiesen movido en un par de ocasiones. La segunda parte fue un calco de la primera. Kusco y Jorge Martínez pudieron adelantar a los dezanos pero hicieron gala de una proverbial mala puntería y dejaron las cosas como estaban. En una de las pocas acciones de peligro de los locales, llegó la debacle para los rojinegros. El Cerceda consiguió adelantarse en el marcador con un tanto que hacía cierto el dicho de que «el que perdona acaba pagándolo». El tanto del Cerceda cambió el partido en contra de los intereses rojinegros. El Lalín se hundió y fue desapareciendo paulatinamente del campo para dejar paso a un tramo de partido de control del equipo coruñés. Con todo, los de Acevedo volvieron a intentar golpear y dispusieron de otro par de ocasiones que desperdiciaron tirando al muñeco en vez de enviarla lejos de él. El Lalín se vuelve a posicionar en la zona peligrosa de la clasificación.