Los redactores deben incluir nuevas condiciones para el suelo rústico común Los primeros días de este otoño eran, en principio, la fecha señalada para la entrega, por parte del equipo redactor, del proyecto definitivo del Plan Xeral de Ordenación Urbana de A Estrada -que debe volver a pasar el proceso de la aprobación inicial- pero se avecinan nuevas demoras derivadas de la necesidad de incluir en todo el proyecto las nuevas directrices que se marcan para el suelo rústico común. Los asesores urbanísticos del Concello desconocen por ahora el contenido exacto de la nueva orden.
30 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La Xunta prepara novedades para la actual clasificación del suelo rústico común, que debe ajustarse a la nueva Ley del Suelo que definió el Gobierno Central. Técnicos y expertos estradenses en Urbanismo confirmaron en los últimos días que habrá cambios sustanciales en ese sentido, aunque no se pusieron de acuerdo sobre diversos detalles y condiciones que deben recogerse en la nueva normativa -siempre en relación al suelo rústico común- aunque sí coincidieron en señalar que los redactores del PXOM estradense esperarán a conocer las novedades para incluirlas en su proyecto final. En principio, la idea es cambiar la calificación de todo el suelo rústico común para que pase a ser suelo urbanizable. Las dudas se centran en si las modificaciones afectarán a ese tipo de suelo en todo el municipio -y por tanto en las parroquias y aldeas- o sólo en las cercanías de áreas urbanas. En cualquier caso, e independientemente de que las dudas se despejen en uno u otro sentido, los redactores del PXOM no van a entregar el proyecto definitivo en los próximos días, sin incluir antes las modificaciones que puedan afectar al suelo rústico común. La novedad supone, en principio y sobre todo para el entorno de cascos urbanos, que la iniciativa privada no precisará del Concello para elaborarar una unidad de actuación o para edificar. Con un plan parcial se podría revonvertir unos terrenos urbanizables en urbanos. En el rural, todo el terreno rústico no calificado como protegido puede -con condiciones duras- ser apto para iniciativas urbanísticas.