La ausencia de grandes superficies en el municipio hace que los efectos de la medida aún no se hayan notado La decisión del Gobierno central de permitir la venta de libros de texto en centros comerciales se ha encontrado con el rechazo frontal de los libreros tradicionales. En Lalín, este sector considera que la medida les perjudicará gravemente y que provocará el cierre de algunos establecimientos. No obstante, estos posibles efectos negativos no se han dejado notar todavía en la capital de Deza, debido a que el municipio no cuenta con una gran superficie. Una moratoria que terminará con la llegada de Eroski.
28 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El permiso que han obtenido los centros comerciales para vender libros de texto está afectando seriamente a las librerías tradicionales de los grandes centros urbanos de Galicia, en los que hay este tipo de grandes superficies. Lalín aún no cuenta con una, pero Eroski no tardará, casi con toda seguridad, en establecerse en la capital dezana. De ahí que el gremio de libreros de la localidad haya empezado a organizarse para hacer frente a la nueva situación. El sector local considera que la medida emprendida por el Gobierno central les supondrá un gravísimo perjuicio. Sin embargo, reconocen que este año no han notado ninguna disminución en las ventas debido a que el ahorro que los consumidores obtendrían no compensaría el gasto en tiempo y combustible que les originaría el desplazamiento a Santiago o a Ourense. En una tertulia organizada ayer en Onda Cero Lalín, las propietarias de tres de las librerías más conocidas de la localidad, Dalvi, Álvarez y Raíces, señalaron que el ahorro total que un consumidor puede conseguir en un centro comercial se sitúa en las 2.500 pesetas (15,03 euros). Una cantidad que, en su opinión, no compensa el viaje. «Ademais sempre pode ocurrir que na primeira viaxe non se atopen todos os libros e haxa que voltar», señaló Conchita García, de la librería Álvarez de la capital dezana.