El baloncesto abraza el «big data»

Manuel García Reigosa
m. g. reigosa SANTIAGO / LA VOZ

DEPORTES

David Borrat | EFE

Moncho Fernández, Diego Ocampo y Javi Rodríguez hablarán sobre sus experiencias en el Basket Summit, en Ourense, este fin de semana

24 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Ourense acogerá este fin de semana la primera edición del Basket Data Summit, tres jornadas centradas en la aplicación del big data al baloncesto, en cómo tratar un ingente caudal de información, tamizándola y sintentizándola, de modo que proporcione al cuadro técnico referencias que les sean útiles en un doble dirección: mejorar al equipo en el día a día y conocer de una manera exhaustiva los entresijos del rival de turno.

Entre los ponentes habrá ingenieros, profesionales del mundo de la comunicación y tres entrenadores gallegos que han implementado y consolidado el tratamiento de datos en sus respectivos colectivos y en su metodología de trabajo: Moncho Fernández (Girona), Diego Ocampo (Manresa), y Javi Rodríguez (Oviedo). Los tres anticipan detalles de su experiencia en este campo, al igual que Moncho López (COB), que ha colabora con la organización.

Moncho Fernández se puede considerar pionero. Ya en el 2015 le abrió las puertas del Monbus Obradoiro a Fran Camba para aplicar el big data al día a día del equipo. Enseguida vio el horizonte que se abría. Y los dos siguen colaborando, ahora en el Girona.

Hoy es una herramienta imprescindible, tal y como indica el propio Alquimista de Pontepedriña: «Las estadísticas avanzadas forman parte de nuestro día a día porque nos ayudan a entender mejor el juego. En el análisis propio y del rival nos dan información que a veces no se ve a simple vista: dónde un equipo es realmente eficiente, qué jugadores generan más ventajas o qué situaciones debemos potenciar o intentar frenar. Son una herramienta muy útil para tomar mejores decisiones, siempre acompañadas del vídeo y de la observación directa. También lo usamos mucho en la confección de la plantilla. Nos permite encontrar perfiles que encajan con nuestra idea y valorar aspectos que van más allá de los puntos o valoraciones tradicionales».

En todo caso, Moncho Fernández tiene claro que es un indicador muy fiable, pero no un dogma de fe. Hay aspectos que difícilmente se pueden medir: «El dato por sí solo no ficha jugadores ni gana partidos. Al final hay que combinar la información que te dan las estadísticas con el conocimiento del jugador, su personalidad y el encaje humano dentro del equipo. En este equilibrio entre factor humano y números es donde esta la clave».

Diego Ocampo, que encara su tercera campaña en el Manresa, reflexiona en términos similares: «Los datos estadísticos nos ayudan a analizar el rendimiento de nuestro equipo de forma objetiva, estudiar el comportamiento de los rivales y, lo más importante, conocer muy bien el contexto, ACB y Eurocup, en el cual competimos. También nos permiten conocer mejor el rendimiento de cada jugador, tomar decisiones sobre las rotaciones en los partidos, la preparación de los entrenamientos y la evaluación continua de los procesos y procedimientos que empleamos».

El técnico ourensano también reseña el aprovechamiento de los datos con un procedimiento casi de laboratorio: «Donde nos centramos realmente es en hacernos preguntas para mejorar el rendimiento del equipo. Partimos de la elaboración de hipótesis, posteriormente recogemos los datos, los manejamos y los relacionamos para finalmente extraer conclusiones que nos permiten confirmar o desechar las hipótesis. Este proceso continuo hace que nuestro método de entrenamiento esté en constante evolución y evaluación, buscando rendir mejor, teniendo en cuenta siempre el contexto».

Moncho López, que afronta su tercera campaña en el COB, contextualiza en términos parecidos a los de sus colegas el procesamiento y aprovechamiento de la información que proporcionan los datos.

Los encuadra en tres apartados. El primero, enlaza con el enfoque de cada partido: «Nos ayudan a conocer mejor al rival, sus tendencias, dónde están sus puntos fuertes y sus debilidades, y a preparar los encuentros con más información». El segundo va en la línea de autoevaluación: «Usamos el dato para controlar el rendimiento individual y colectivo, para saber qué estamos haciendo bien, qué debemos mejorar y para comprobar si el trabajo diario se está trasladando a la pista».

Radar de fichajes

Y el tercero enlaza con la construcción de la plantilla: «Cuando buscamos jugadores, las estadísticas avanzadas nos permiten identificar perfiles que encajan con las necesidades del COB y con nuestra forma de jugar».

Al igual que Moncho Fernández, subraya que una cosa es el dato y otra su contextualización: «Los números por sí solos no lo explican todo, porque después están el factor humano, la personalidad y muchas otras cuestiones que solo se aprecian viendo al jugador y conviviendo con él. Pero sí nos ayudan a reducir el margen de error y a tomar decisiones con más criterio».

Javi Rodríguez está en su segunda etapa en el banquillo del Oviedo. Esta temporada llegó a la final a cuatro, y cayó en semifinales ante el Estudiantes. El técnico porriñés reconoce la influencia del big data: «El conocimiento del dato me ha permitido afinar y pulir el estilo de juego. Gracias a la estadística avanzada intento construir un baloncesto ofensivo y defensivo más eficiente. Interpretar el dato te permite poner el foco dónde realmente crees que es importante, y aplicarlo de manera metodológica en el entrenamiento».

Distingue los dos frentes muy definidos, el día a día y el encuentro que toca: «Mis planes de partido van enfocados a mis básicos defensivos y ofensivo y a orientar el juego del rival hacia donde es menos eficiente, tanto en ataque como en defensa, y esa información te la proporciona el dato».