El Baskonia remonta al Real Madrid y consigue su séptima Copa del Rey (89-100)

José Manuel Andrés COLPISA

DEPORTES

Los jugadores del Baskonia, levantando el título de la Copa del Rey tras derrotar al Real Madrid en la final.
Los jugadores del Baskonia, levantando el título de la Copa del Rey tras derrotar al Real Madrid en la final. Kai Försterling | EFE

Las antológicas actuaciones de Forrest y Luwawu-Cabarrot sorprenden a los blancos y otorgan un histórico triunfo al equipo vasco

22 feb 2026 . Actualizado a las 21:48 h.

Milagrosa resurrección del Baskonia. De no acudir a la Copa del Rey en las dos últimas ediciones a levantar el título en Valencia. El histórico TAU Vitoria volvió por sus fueros y recuperó su antiguo brillo con una sorprendente victoria ante el favorito Real Madrid en la final. Su hazaña tuvo dos nombres propios. Por un lado Timothé Luwawu-Cabarrot, MVP sobre el parqué. Por otro Paolo Galbiati, el hombre que desde el banquillo le ha cambiado la cara a un histórico.

Entre los 28 puntos del alero francés, en la mejor actuación de un baskonista en la historia de la Copa, y la pizarra del técnico italiano volvieron a situar al equipo vitoriano en lo más alto en tiempo récord. La séptima Copa de su historia, la primera en 17 años, lleva sus dos nombres principalmente, pero también los de Eugene Omoruyi, que despachó otro partidazo con 23 puntos, o Trent Forrest, un director de orquesta ideal para la epopeya azulgrana.

Hacen falta muchos argumentos y el más genuino espíritu Baskonia para decantar una final entre dos clásicos del baloncesto, curiosamente inédita hasta ahora. Pudo más el sueño del Baskonia, que recuperó la gloria a la que acostumbró durante los últimos años del siglo XX y primeros del XXI, que la oportunidad de consolidar el ambicioso proyecto de Sergio Scariolo en un Real Madrid apegado al éxito.

Y eso que el inicio baskonista fue muy complicado. Mordió el Real Madrid en defensa, bajo el liderazgo de Llull y Campazzo, dos veteranos con todas las aventuras posibles en finales a sus espaldas. Piernas atrás y triples del menorquín y el argentino. Por si fuera poco, Hezonja inició la final exactamente igual que acabó la semifinal contra el Valencia, con el aro rival en su radar como si de una piscina se tratase. Mal asunto para el Baskonia, que se vio 13-2 abajo en el marcador en un visto y no visto.

El mediático Paolo Galbiati, nuevo ídolo en Vitoria después de llevar al cuadro baskonista a su primera final copera en 17 años, torció el gesto y paró la final con el primer tiempo muerto del partido. Reaccionó el conjunto vasco, con los primeros destellos de Luwawu-Cabarrot, el hombre llamado a liderar a los suyos en un momento trascendental, y un paso adelante defensivo.

Cabreo de Hezonja con su primer cambio, así es el croata para lo bueno y para lo malo, y final de nuevo equilibrada (15-13) con dos faltas para Tavares muy pronto, un dolor de cabeza para Scariolo a la hora de gestionar los minutos del caboverdiano, que llevó al preparador italiano a completar su primera rotación en menos de siete minutos.

Brillante reacción rival, capaz de darle la vuelta al marcador antes de que el partido se enfrascase en un auténtico toma y daca hasta la igualada a 26 al final del primer cuarto, de ritmo vertiginoso, al estilo de lo que venía habituando el Real Madrid en esta Copa del Valencia.

El equipo vasco sostuvo el pulso a su rival en cuanto al rebote, a priori el aspecto más desequilibrado por la baja de Khalipa Diop en una rotación interior mucho más corta que la del Madrid. Sin embargo, el notable papel de Andrés Feliz en el segundo cuarto, con ocho puntos en apenas unos minutos, y el poderío en la pintura de Alex Len posibilitaron otro arreón merengue (40-30). Muy activo el base dominicano y contundente el pívot ucraniano, dos muestras de la profundidad de la plantilla blanca.

Esta vez el equipo de Scariolo, con sus imprescindibles Campazzo y Tavares de nuevo sobre el parqué, fue capaz de sostener su ventaja, al menos en parte, porque enfrente estaba un desatado Luwawu-Cabarrot. Imparable el bueno de TLC, que llevó sus guarismos al descanso hasta los 17 puntos, amenazando con una actuación histórica y sosteniendo al Baskonia a solo cinco puntos de su rival (52-47).

Un MVP imparable

Parar al alero francés o al menos minimizar su producción ofensiva como logró hacer con Markus Howard era la obsesión de Scariolo tras el descanso. Sin embargo, la reanudación no cumplió el deseo del italiano. Goteo imparable de puntos de TLC, bien escoltado por Trent Forrest y sus penetraciones, para ajustar al máximo la final al paso por el ecuador del tercer parcial (59-59).

A medida que se acercaban los minutos de la verdad, la final bajó el ritmo y en el terreno de la brega y la disputa apareció Garuba, un auténtico luchador. Amagó el Madrid con demarrar, pero tres tiros libres de Luwawu-Cabarrot dejaron la disputa en cinco puntos de diferencia (72-67) con 28 del jugador de origen congoleño.

Loable esfuerzo baskonista por aferrarse a una final igualadísima con el 74-73 merced a un 2+1 de Forrest. Todavía más después de un doble acierto vasco en el triple que puso la igualdad a 79 en el marcador. Enorme versión de Omoruyi mientras que el Madrid, despistado, veía consumido definitivamente su colchón. Final nueva, de seis minutos. Emociones fuertes en el Roig Arena.

Cada canasta era un triunfo y nadie conseguía tomar distancia cuando TLC enfiló el camino al banquillo con cinco faltas. Forrest asumió el testigo, sin que Tavares lograse imponer su ley en la pintura. Seis arriba Baskonia a poco más de un minuto para el final (86-92). Otra vez situación límite para el conjunto blanco, como ante el Valencia en semifinales. Momento para Hezonja, que con un triple amagó con otro milagro, pero su chistera se había agotado un día antes. El Baskonia no estaba dispuesto a dejar escapar un trofeo que anheló durante casi dos décadas.