Matías Almeyda, entrenador del Sevilla, sancionado con siete partidos por su expulsión en el Sevilla-Alavés

José Manuel Andrés COLPISA

DEPORTES

El colegiado Galech Apezteguía (derecha), expulsando a Matías Almeyda.
El colegiado Galech Apezteguía (derecha), expulsando a Matías Almeyda. AFP7 vía Europa Press

El castigo se basa en las «protestas al árbitro», la negativa a dirigirse al vestuario, «actitudes de menosprecio o desconsideración reiteradas» y «conducta contraria al buen orden»

18 feb 2026 . Actualizado a las 16:57 h.

Castigo ejemplarizante para Matías Almeyda. Al técnico sevillista le cayeron siete partidos de sanción después de su censurable comportamiento durante el Sevilla-Alavés del pasado sábado en el Sánchez Pizjuán, en el que fue expulsado por el árbitro Iosu Galech Apezteguía, con el que se encaró tras negarse a abandonar su área técnica pese a la tarjeta roja. El acta redactada por el colegiado navarro después, muy contundente, ya hacía temer lo peor al club hispalense, cuyos servicios jurídicos trataron de reducir el castigo a través de unas alegaciones finalmente desestimadas por el Comité de Disciplina, órgano sancionador de la Federación Española de Fútbol.

Ahora, una vez comunicada la sanción, la institución sevillana tiene la intención de recurrirla ante todas las instancias posibles para tratar de reducir la suspensión de su entrenador, que tendrá que seguir desde la grada un tramo de temporada decisivo, cuando además el Sevilla se encuentra en serios apuros, ubicado en la parte baja de la tabla y a solo dos puntos de la temida zona de descenso.

Según la versión del colegiado, Almeyda fue expulsado en el minuto 85 del partido por «protestar» una de sus decisiones «de manera ostensible, realizando gritos y gestos de desaprobación» hacia su persona, «habiendo sido advertido escasos minutos antes por el asistente». Por ese motivo, Disciplina determina dos partidos de sanción.

«Una vez expulsado, se negó a abandonar el área técnica, siendo advertido en reiteradas ocasiones por parte del asistente y del cuarto árbitro. Esta situación provocó la paralización del encuentro para indicarle nuevamente que debía abandonar el banquillo», continúa Galech Apezteguía en su acta, una conducta que le cuesta al preparador argentino otro encuentro más de castigo.

«Ante esta circunstancia, el citado entrenador se adentró en el terreno de juego y se colocó cara a cara a escasos centímetros de mí, en actitud desafiante e intimidatoria», prosigue el árbitro, que precisa que «tras indicarle de manera reiterada que abandonara el terreno de juego siguió en la misma actitud, encarándose conmigo durante más de un minuto». Este comportamiento implica una sanción añadida de tres partidos por «actitudes de menosprecio o desconsideración reiteradas hacia los árbitros».

«Una vez abandonó dicha posición pateó una botella de agua que se encontraba en el suelo de forma agresiva. Posteriormente, volvió al terreno de juego y se encaró con el cuarto árbitro en la misma actitud descrita anteriormente, teniendo que ser retirado del terreno de juego por miembros de su equipo y personal de seguridad del club. Como consecuencia de estos hechos, el encuentro estuvo detenido durante tres minutos», concluye Galech Apezteguía, en una redacción que añade otro encuentro más de castigo para Almeyda por «conducta contraria al buen orden», lo que eleva el castigo definitivo hasta los siete partidos.

Precedentes

Se trata de la sanción más dura en el fútbol español en casi siete años, concretamente desde abril del 2019, cuando Competición le impuso a Diego Costa ocho partidos por insultar y agarrar del brazo a Jesús Gil Manzano, que había expulsado previamente al delantero hispanobrasileño del Atlético por protestar una decisión arbitral.

Todavía más duro fue el castigo al central del Real Madrid Pepe, cuando en el 2009 protagonizó un bochornoso incidente durante el duelo ante el Getafe en el Bernabéu. El portugués empujó al azulón Javier Casquero en el área blanca, provocando un lanzamiento de penalti. Perdió los nervios y propinó dos patadas a su rival cuando estaba en el suelo, le cogió del pelo e incluso llegó a pisarle en el tobillo derecho. Luego propinó un puñetazo al también futbolista del Getafe Juan Albín, insultó al árbitro, Carlos Delgado Ferreiro, e invadió el terreno de juego tras ser expulsado para festejar el agónico triunfo de su equipo en el tramo final.