Elana Meyers Taylor, la madre de oro de los Juegos

Cristian Ramón Cobos COLPISA

DEPORTES

La estadounidense Elana Meyers Taylor, con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno
La estadounidense Elana Meyers Taylor, con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno Athit Perawongmetha | REUTERS

La estadounidense de 41 años bate el récord de longevidad de un campeón olímpico individual en invierno con dos hijos sordos, uno de ellos con síndrome de Down

17 feb 2026 . Actualizado a las 12:45 h.

Hay historias que se quedan en los corazones de las personas y otras que son para el recuerdo, pero Elana Meyers Taylor ha entrado en ambos grupos. La atleta de bobsleigh estadounidense, de 41 años, conquistó este lunes su sexta medalla olímpica en Milán-Cortina y la primera de oro en monobob, batiendo el récord de longevidad de un campeón olímpico individual en los Juegos Olímpicos de Invierno. Además, ha igualado a la patinadora de velocidad Bonnie Blair, como la mejor atleta de Estados Unidos en una cita olímpica.

A los quintos Juegos de Invierno fue la vencida para Meyers Taylor. Dio la sorpresa en Milán-Cortina 2026 y se impuso con un tiempo de 3. 57.93. Superó por solo cuatro centésimas a la alemana Laura Nolte y por doce a su compatriota Kaillie Armbruster Humphries, que defendía el título y tuvo que conformarse con la medalla de bronce. De esta forma, se convirtió en la campeona olímpica individual más veterana de la historia.

Mayers ha puesto la guinda a su trayectoria profesional sumando su sexta medalla en unos Juegos, aunque la primera de oro. En Sochi 2014 y Pyeongchang 2018, se hizo con la plata en bob a dos. También, sumó dos bronces en la misma disciplina en Vancouver 2010 y Pekín 2022. Por último, cosechó una plata más en individual en los Juegos de hace cuatro años. Sin embargo, le faltaba el más preciado que se ha podido colgar al cuello en Milán-Cortina.

Su historia con el bobsleigh es de lo más curiosa, ya que fue su madre la que en el 2006, viendo los Juegos Olímpicos, le animó a que lo practicara porque contaba con las capacidades físicas para realizar este deporte. En tan solo cuatro años ya tenía colgado un bronce. Un maravilloso sueño olímpico que comenzó con once años cuando fue relevista de la antorcha en los Juegos de Atlanta, en su Georgia natal.

Ejemplo de lucha vital

Pero Meyers Taylor, más allá de su espectacular carrera olímpica es un ejemplo de lucha vital. La estadounidense vive a diario con algo que no se premia con medallas, pero que tiene mucho más mérito que un oro, una plata o un bronce. Lucha por darle la mejor vida posible a Nico —que tiene Síndrome de Down— y Noah, sus dos hijos sordos, de 5 y 3 años.

La deportista está perfeccionando el lenguaje de los sordos para poder entenderse mejor con ellos y tanto ella como su marido emplean esta manera para comunicarse en casa. En un blog que escribió para la web del Comité Olímpico Internacional antes de Pekín 2022 contaba los malabarismos que tenía que hacer con su vida para atender a Nico y al que unos implantes auditivos le ayudaban a mejorar.

«Está cerca de poder hablar más allá de mamá y papá, que ya dice», escribió. Pero estos implantes requieren una operación compleja que dificultó su preparación para Milán-Cortina. «Esto era más importante que fuera yo o no a los Juegos», señaló Meyers Taylor que ha viajado con los dos niños y una niñera, una ex deportista de bobsleigh.

Una historia con la que ya cuenta con miles de seguidores y con la que se ha ganado el corazón del mundo entero. «¿Quién no va a ser fan de Elana? Es una deportista y persona increíble. Es una especie de madre del bobsleigh para todos», señaló Melisa Lothoz, la canadiense que fue sexta en la prueba de monobob femenina.