El piloto carballés fue el primero en subirse a uno de los escenarios más imponentes del mundo del motor
19 ene 2026 . Actualizado a las 19:42 h.«É a foto da miña vida». El piloto carballés Fran Gómez Pallas (1969) vivió el sábado una jornada que no olvidará. Como campeón de la categoría Mission 1.000 en la división de motos eléctricas, el gallego fue el primero en subir a uno de los escenarios más prestigiosos del mundo del motor, el del Dakar. Ya lo había hecho al terminar la etapa, cuando certificó el título enseñando la bandera gallega. Y lo volvió a hacer para recoger el trofeo con el que tanto había soñado y para el que tanto trabajó en un proyecto personal que acabó convirtiéndose en un equipazo de siete personas, el Artic Leopard Dakar Galicia Team.
Caía ya la noche en Arabia Saudí y los ganadores de cada categoría se fueron subiendo al mismo escenario en el que aún le brillaba la mirada a Pallas. Los últimos en recoger su premio fueron Luciano Benavides y el local Al Attiyah, vencedores en las dos categorías principales, de motos y coches, respectivamente. Con ellos a su misma altura aprovechó el carballés para hacerse una foto. «Non fun consciente do que conseguira ata que me deron o trofeo e tiven ao lado a esas dúas lendas, non daba crédito», explicó ayer en Radio Voz Bergantiños, aún desde Yeda, desde donde partió hacia Madrid. Hoy llegará a Carballo desde la capital española.
Tras la icónica imagen, compartió celebración con algunos de los mejores pilotos del mundo. Él guarda una especial relación con Carlos Sainz, al que socorrió en el desierto cuando volcó en el 2018, «aínda me saúda cando nos vemos polo campamento ao grito de ‘‘gallego''», pero no es normal ver a los protagonistas del Dakar compartir momentos con el resto de la expedición.
«Aínda me dá corte dicir que ganei un Dakar», dijo un piloto que probó el raid más exigente del mundo por primera vez en el 2000: «Cando aínda tiña pelo, cambiou todo moito, pero eu aínda manteño a ilusión e iso hai que aproveitalo».
Ahora, tras un triunfo que «non entraba nin nos meus mellores soños», ya piensa en lo próximo. «Temos á fábrica que nos fixo a moto desenvolvendo uns modelos aínda mellores de cara ao ano que vén, así que estamos moi ilusionados e haberá que volver», comentó entre risas. Por el momento, de lo que más ganas tiene es «de regresar xa a Carballo, coa miña xente».