Javier Guillén: «Hay decisiones que no dependen de nosotros, pero queremos seguir»

Javier Varela COLPISA

DEPORTES

Javier Lizon | EFE

El director de La Vuelta afirma «que el Israel Premier Tech abandone o dé un paso atrás es una solución que le corresponde a la Unión Ciclista Internacional o al propio equipo»

10 sep 2025 . Actualizado a las 18:03 h.

Javier Guillén (Madrid, 53 años), director de La Vuelta, vive unos días de angustia y reuniones de la que ya está siendo la edición de la ronda española que más quebraderos de cabeza le está dando. Las protestas por el conflicto con el equipo Israel y en favor de la causa humanitaria de Palestina han puesto a La Vuelta en el punto de mira.

—¿Cómo se siente?

—Están siendo días con mucha tensión y trabajo. Estamos muy concentrados y preocupados, pero tengo la ayuda que necesitaba para empezar. A mí lo que me preocupa es que La Vuelta salga adelante. Aunque cualquier ayuda es bienvenida, yo me centro en tener el apoyo de mi equipo, de la organización de La Vuelta y de mi empresa. Y eso está garantizado.

—¿Le parece injusto que se centren las protestas en La Vuelta?

—Todas las protestas y manifestaciones que se expresen de forma pacífica me parecen bien, absolutamente correcto. Ninguna federación internacional ha prohibido la participación de las selecciones, equipos y atletas israelíes en otras competiciones. Tampoco la UCI. Entiendo que las manifestaciones que se están haciendo en torno a La Vuelta son por el altavoz que supone y porque es un gran evento internacional. Pero por qué se producen aquí las protestas y no en otros sitios, yo no lo sé.

—¿Cree que hay riesgo real de que no pueda terminarse La Vuelta?

—El propósito es terminar. Eso es lo que hemos dicho y nosotros trabajamos con la idea de que La Vuelta acabe en Madrid. Estamos volcados en todos esos esfuerzos y desde luego es lo que tenemos en la cabeza.

—El martes decía que no había un plan B porque solo piensa en acabar en Madrid.

—Las circunstancias ya nos dirán qué se hace o qué no se hace, pero desde luego a esa pregunta la respuesta es que sí, que vamos a terminar.

—La contrarreloj de hoy en Valladolid está marcada en rojo.

—Es una etapa distinta, claro. Se va a hacer un gran despliegue de seguridad para tratar de evitar los incidentes.

—¿Mientras que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado confirmen que se puede seguir, ustedes van a seguir?

—Nosotros sí, claro. Lo que es la carrera vamos a seguir. Siempre que se nos diga que podemos seguir, seguiremos. Hay decisiones que no dependen de nosotros, pero mientras existan las garantías, lo que queremos es seguir.

—¿Qué les dicen los ciclistas y los equipos?

—Estamos todos preocupados porque a nadie le gusta no poder desarrollar su trabajo y su profesión en las condiciones de normalidad a las que todos tenemos derecho y, además, que están previstas. A partir de ahí, a seguir defendiendo nuestro deporte. Me imagino que los corredores y los equipos lo están viviendo de una manera diferente.

—Echando al Israel o si el equipo da un paso atrás, ¿se solucionaría?

—Claro que no. Efectivamente el que sea o no sea una solución es una cuestión, y que se pueda adoptar esa solución es otra. Esa solución le corresponde a la Unión Ciclista Internacional o al propio equipo. Ya han fijado posición en cuanto a lo que hay que hacer, lo que quieren y no quieren hacer, y es un equipo que tiene toda la legitimidad igual que el resto de los 22 para estar en la carrera y nos debemos al principio de legalidad. Mientras esté en carrera hay que tratarle como un equipo más.

—¿Qué es lo que más le duele?

—Que no podamos terminar las etapas como nos gusta, que estemos siempre muy pendientes de la seguridad. Lo que más me duele es no poder tener una Vuelta normal respetando en todo momento que la gente venga a manifestarse de forma pacífica y normal. Es compatible el derecho de manifestación pacífico, con el que tenemos a desarrollar nuestro trabajo y que los corredores corran en una situación de normalidad. Podemos convivir todos.