Un título de justicia poética para la selección española femenina

Iyán Iván-Baragaño

DEPORTES

Jon Nazca | REUTERS

28 feb 2024 . Actualizado a las 21:24 h.

Normalmente escribo, quizás por mi profesión, de fútbol y datos. Me gustan las estadísticas, y también aplicarlas a este deporte. Pero en esta ocasión los datos pasan a un segundo plano. Por una vez voy a hablar de justicia. Justicia poética personificada en una selección, y en unas jugadoras.

Horas antes de la final decía Hervé Renard, seleccionador francés, que la posesión está bien cuando es efectiva. Quizás su plan para esta final era ese. Ceder la posesión a una selección española que, tarde o temprano, cometería un error. Un error que no cometió. Un error que este equipo no comete. Al menos, no con el balón en sus pies. Un balón que trata con mimo, que acelera, pausa y gira a su antojo. Un balón que no fue capaz de dominar la selección francesa ni siquiera cuando el marcador reflejaba dos goles de diferencia.

Pero mientras veo los últimos minutos de esta final me viene a la cabeza otro España-Francia. Aquella semifinal del mundial sub-20 femenino, en el 2018, en el que la selección española derrotó a las galas por 1-0. Ese fue el primer campeonato que analicé y los primeros datos que presenté en un congreso sobre fútbol en Santiago de Compostela. Lo recuerdo de forma especial. España ganó aquella semifinal, y lo hizo con solo 10 jugadoras durante los últimos 20 minutos. Once jugadoras repetían enfrentamiento el día de hoy. De las 11, la única que no terminó aquella semifinal fue Aitana Bonmatí. Una expulsión le privó de esos minutos, y de jugar aquella final en la que Japón fue claramente superior.

«Estamos cumpliendo un sueño, superando nuestra historia, mi camino con las categorías inferiores se ha acabado. Me siento muy orgullosa por todo lo que he podido vivir con esta camiseta». Aquellas fueron las palabras de la que hoy ha sido la mejor jugadora de la final. La mejor jugadoras de la Nations League. Las palabras de la mejor jugadora del mundo. Aquel era el final de un camino.

Querida Aitana, creo que 6 años después es hora de echar la vista atrás, y darte cuenta de que aquella expulsión no fue el final de un sueño. Sino el principio de la historia. La historia del fútbol femenino en España. La historia que estáis escribiendo. La historia a la que, todavía, le quedan muchas páginas que escribir.