El análisis de la sentencia del TJUE: una victoria pírrica para la Superliga

Iván Antelo REDACCIÓN

DEPORTES

Real Madrid | EFE

La sentencia avala alguna tesis de la Superliga, pero no le da autonomía, además de carecer del apoyo social y de los clubes

21 dic 2023 . Actualizado a las 19:58 h.

«Hoy es un gran día para la historia del fútbol y para la historia del deporte», proclamaba Florentino Pérez, tras conocer la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). «La resolución nos da la razón al resolver que en el actual status quo del fútbol europeo existe una situación de monopolio incompatible con el derecho europeo, como hemos sostenido durante mucho tiempo», añade Joan Laporta. Pero, el dictamen, ¿es realmente una victoria de la Superliga frente a la UEFA y la FIFA? ¿Puede suponer un cambio en el modelo de la organización del fútbol? Los juristas consultados por La Voz, además del resto de actores de este deporte, no lo ven como los presidentes del Madrid y del Barcelona.

¿Qué dice realmente la sentencia del TJUE?

A pesar de la apurada celebración de los miembros de la Superliga, el TJUE no avala la creación de esta competición. «La sentencia deja hueco a ambas partes para que estén contentas. La Superliga, porque ve reconocido que la UEFA y la FIFA ejercen una posición de cierto abuso de autoridad; y, por la otra, estas instituciones ven cómo el TJUE dice que la Superliga no tiene por qué ser autorizada y, además, ven reforzada su postura, ya que en cierto modo tienen que contar con su beneplácito», explica Toni Roca, abogado experto en Derecho del Deporte y primer ejecutivo de Sports Law Institute y del despacho Himnus.

¿El dictamen condena a la Superliga a negociar con la UEFA y la FIFA?

«Lo del TJUE es una victoria pírrica para la Superliga. Así que yo creo que sí. Que llegado el momento tendrán que sentarse y les planteará una determinada postura, y las instituciones actuarán», añade Roca. «Hay que tener en cuenta, también, que esta es una decisión prejudicial, y que ahora volverá todo al Juzgado de lo Mercantil, en España, que es el que va a decidir si las normas de UEFA cumplen o no, y si la Superliga tiene cabida. Queda procedimiento judicial por delante, y habrá que esperar para ver cómo evoluciona el proceso, de cara también a refrendar cada postura», explica el abogado.

¿Qué deben hacer la UEFA y la FIFA para protegerse de la Superliga?

Según el escrito del TJUE, los organismos internacionales que rigen el fútbol pueden evitar la creación de la Superliga si elaboran un marco normativo de autorización transparente, objetivo, no discriminatorio y proporcional; y los organizadores de esta nueva competición no son capaces de solventar esos problemas que queden planteados de antemano. Una vez elaborada esa normativa, si los actores del fútbol consideran que no se ajusta a lo dictado por el TJUE, entonces cabría espacio para la denuncia y a una posible sentencia favorable a la Superliga. Pero eso ya son hipótesis.

¿Quién apoya la Superliga?

En un primer momento, en el año 2021, eran 12 los clubes miembro: el Real Madrid, el Barcelona, el Atlético de Madrid, el Juventus, el Inter de Milán, el Milan, el Manchester United, el Manchester City, el Liverpool, el Arsenal, el Chelsea y el Tottenham. La presión popular hizo que los ingleses abandonaran en bloque horas después del lanzamiento; y el Atlético, el Inter y el Milan lo hicieron a continuación. La Juve resistió hasta este mes de junio, y ya solo quedan el Madrid y el Barcelona.

Tras la sentencia, numerosas entidades mostraron su rechazo, tales como el Bayern de Múnich, el PSG o el Inter. En cambio, la Juve vuelve a estar en duda tras la manifestación de Andrea Agnelli, cuya familia es propietaria del club: «Hasta el final», escribió. También el Nápoles manifestó su apoyo.

LA OPINIÓN DE MIGUEL JUANE

Superliga: sí o no

el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha adoptado una decisión definitiva sobre las cuestiones prejudiciales que le elevó el Juzgado de lo Mercantil n.º 17 de Madrid tras la demanda interpuesta por la empresa European Superleague Company, S.L. contra la UEFA y la FIFA en el caso de la Superliga de fútbol europeo.

De manera resumida, se puede concluir que el TJUE no avala definitivamente pero permite la creación de la Superliga, si bien, a su vez, exige normas de autorización objetivas a la UEFA y a la FIFA, de manera que sean transparentes, claras, no discriminatorias y proporcionadas para la aprobación de competiciones, precisando que no resulta suficiente con la simple desaprobación, y que debería haber una estructura normativa, objetiva, que requiera condiciones equiparables a todo el sector, pero que no se deje al libre criterio de los dirigentes puntuales de la FIFA y la UEFA, porque ahí estaría ante una situación de abuso de posición dominante frente a la Superliga.

Sin entrar en más análisis, hay que decir que, existen ya otros precedentes en otros deportes, como por ejemplo el baloncesto, donde funciona desde hace años la Euroliga, la cual convive con las competiciones FIBA Europa, sin que se haya suscitado esta problemática en materia de competencia exclusiva, aun cuando han surgido discrepancias como las famosas ventanas para las selecciones, etc. De igual forma, la fórmula 1 convive con la FIA, en la que esta última actúa como un árbitro mundial del deporte del motor, aportando conocimientos normativos, y un sistema judicial deportivo imparcial hasta la intervención en materia de dopaje, si bien poco tiene que ver en la organización y en las decisiones de los eventos del gran circo mundial. Y qué decir del boxeo, donde conviven tantos torneos y competiciones que ya no sabe uno qué título se está disputando en cada combate por un cetro mundial.

Sin embargo, en el controvertido mundo del fútbol, ese pulso de poderes sigue en plena vigencia. La FIFA y la UEFA han argumentado su interés en la defensa del modelo europeo del deporte de competiciones abiertas: solidaridad, equilibrio competitivo y la promoción del fútbol base. Todo lo cual, según dichos organismos, quedaría en riesgo, con la puesta en marcha de esa competición alternativa, y que tales postulados deben prevalecer sobre la libre competencia, que es el principal argumento de la Superliga y que, en un mundo tan mercantilizado como el actual, parece que debe cuando menos respetarse.

Cada vez se suscita con mayor vehemencia y virulencia el debate entre el deporte profesional y el deporte amateur; al igual que el surgido entre el deporte estrictamente privado y el deporte federado, considerado este bajo la tutela y protección de las administraciones públicas. Creo que la libre competencia y la libertad de empresa deben permitir que existan estas competiciones privadas, si bien, condicionadas por mecanismos como el de la solidaridad y el equilibrio que permitan que el deporte amateur no quede en situación de desamparo. El show business debe convivir con el cuidado del deporte formativo, ya que ambos se necesitan, se retroalimentan.

LA OPINIÓN DE YAGO CASAL

Mucho camino que recorrer

cuando se dicta una resolución jurídica es evidente que todos buscamos de inmediato cuál es su aplicación práctica, qué significa y qué dispone en concreto. El problema que nos encontramos en numerosas ocasiones es que, estas resoluciones no están encaminadas a resolver una cuestión que nos preocupa a nivel mediático o popular, sino que, en un número importante de ocasiones, únicamente muestran su parecer sobre un aspecto que resulta eminentemente técnico. En el caso de la reciente sentencia del TJUE sobre la posición de la FIFA y de la UEFA, en lo que respecta a su posición dominante en la organización del fútbol, ocurre exactamente esto.

Como es públicamente conocido, existe un deseo de un número de entidades deportivas europeas que han conformado el proyecto conocido como Superliga. Dado que la FIFA y la UEFA no dieron su beneplácito a este proyecto, los miembros de la Superliga solicitaron la tutela de un Juzgado de lo Mercantil para que declarase que el modus operandi de la FIFA y de la UEFA (que recordemos que son asociaciones privadas con sede en Suiza) infringe los artículos 101 y 102 del Tratado de funcionamiento de la Unión Europea que, de manera resumida, vienen a regular las prácticas monopolísticas, y a abogar por una libre competencia de las empresas en los países que conforman la unión.

La Superliga aducía que la conducta de la FIFA y la UEFA atentaba contra la libre competencia en el ámbito de la organización de las competiciones de fútbol y de su explotación económica.

La resolución que pone fin al procedimiento sostiene que ambas basan su funcionamiento monopolístico en normas que deberían ser transparentes, no arbitrarias, objetivas, no discriminatorias y proporcionadas y que, para que no se considere su posición como dominante, deberían establecer una serie de normas de manera previa bajo dichos parámetros. Este planteamiento provocaría que los clubes o deportistas que forman, o quieren formar parte de las competiciones de la FIFA o la UEFA, puedan conocer las normas del juego de manera previa y aumente la seguridad jurídica con la que operan. Por ello, si ambos organismos consiguen demostrar, de manera previa a la creación de la Superliga, que desarrollan sus competiciones bajo los parámetros señalados anteriormente, estarían más legitimados para adoptar dichas normas, si bien, en mi opinión, se trataría de una cuestión difícilmente justificable y un claro abuso de posición dominante.

Aunque la resolución parezca un espaldarazo para las pretensiones de la recién creada Superliga, queda mucho camino por recorrer. A corto plazo no parece que la FIFA o la UEFA vayan a cambiar su posición monopolística a pesar del contenido de la resolución comentada. El proyecto de Superliga puede seguir su curso, si bien sigue sin solucionarse con claridad la financiación con la que comenzaría, que exigíría una mayor seguridad jurídica, dado que la resolución es tibia en lo que respecta a la liberalización de las competiciones deportivas.