El tinerfeño, que jugó todo el partido a un gran nivel, se convirtió en el debutante de la selección más joven en un gran torneo
15 jun 2021 . Actualizado a las 00:10 h.Pedro González López, Pedri, se convirtió en el jugador español más joven en debutar en un gran torneo. Lo hizo con 18 años y 201 días, disputando el partido completo de la Eurocopa ante Suecia y dejando muestras de su clarividencia, especialmente en el segundo tiempo, cuando encontró la conexión con Jordi Alba, su compañero de equipo.
«Pedri va a marcar una época», dijo Pepe Mel, el hombre que le hizo debutar en el fútbol profesional en Las Palmas con solo 16 años. En realidad, el tinerfeño bate récords de precocidad de la misma forma que se inventa un pase imposible. A los 15 años ya jugaba con el Juventud Laguna en Preferente, poco después fichó por el Las Palmas (tras una prueba fallida con el Real Madrid marcada por la nieve) y en la pretemporada del curso 19/20, Mel ya tuvo claro que Pedri se quedaba en el primer equipo. Deslumbró en Segunda convirtiéndose en el goleador más joven del Las Palmas, apareció el Barcelona, que lo dejó otro curso en el Insular, y en su primer año en el Camp Nou fue uno de los fijos para Koeman. Tanto, que lo pasó de revoluciones y le tuvo que dar descanso antes del final de liga.
Estaba exhausto, pero el tinerfeño se puso las pilas en casa y ayer un hombre tan exigente en lo físico como Luis Enrique le tuvo los 96 minutos en el campo. Con libertad de movimientos en la medular en el primer tiempo y más cosido a la banda izquierda en el segundo. Fue ahí en donde entró más en juego y pudo combinar con Jordi Alba, a quien sirvió dos pases profundos limpiando a los opositores con un sutil golpeo.
Ante Suecia, Pedri entró en contacto con el balón en 112 ocasiones y, de ellas, 104 fueron pases, con una precisión del 93,3 % en la entrega, hizo dos regates, provocó una falta a favor, sin ningún mal control. Fue el centrocampista que más tuvo el balón en sus pies.
Pero por encima de los números, e incluso de los récords de precocidad, está la personalidad, y de eso Pedri va sobrado. Tiene apariencia de chico tímido e incluso un tanto endeble en su aspecto físico, pero es una roca a nivel mental. Lo lleva demostrando todo el año en el Barcelona, hasta el punto de que Messi lo eligió como su socio prioritario a la hora de asociarse con el balón, y lo hace ahora también en la selección española, ofreciéndose, intentando y porfiando en cada jugada y no arrugándose en ninguna situación. A Luis Enrique no le tembló el pulso para cambiar a todo el centro del campo menos al canario, un síntoma inequívoco de su importancia en la selección con solo 18 años.
Pedri pasó ayer a la historia por desbancar a Cesc, que debutó en el Mundial del 2006 con 19 años y 41 días, pero su página en la selección no hizo más que empezar. Mel tenía razón.