El asiento del copiloto pertenece a los Moya

El hijo del doble campeón del mundo de ralis ha corrido su primer Dakar como navegante y con un buen maestro detrás

La última edición del rali Dakar dejó dos apellidos para los nostálgicos. Sainz y Moya volvían a la competición. Pero por separado y diferente generación. Álvaro Moya se estrenó este año en la prueba de motor más dura del mundo. Y en el mismo puesto que su padre. Ser copiloto le llegó casi por casualidad, pero una vez probado, no quiere despegarse del asiento de esa oficina.

Su padre, bicampeón del mundo de ralis junto a Carlos Sainz, no cabe en sí de gozo cada vez que habla de su hijo. Durante el raid «no paraba de decirme que apuntase todo, hasta cómo eran las sábanas en las que dormía», recuerda el heredero.

Muchos de los rivales contra los que ahora compite Álvaro, los veía de pequeño mientras su padre participaba. «Volviendo en avión de vuelta del Dakar venía sentado con Joan Barreda y Gerard Parrés, gente a la que yo he seguido desde pequeño y con la que ahora puedo compartir vivencias. Es increíble. A mi me cuesta muy poco preguntar y mi padre es muy insistente con eso», recalca. El menor de la saga empezó su relación con el mundo del motor hace apenas dos años. «Trabajaba haciendo presentaciones de coches y ahí conocí a Yago de Prado (su piloto en el Dakar)». En uno de esos eventos, De Prado le propuso iniciar un proyecto juntos. A la hora del reparto de puestos, Álvaro tuvo claro que lo suyo era la navegación.

En ese momento, Luis incidió mucho en que debía formarse bien. «Álvaro siempre anda con coches, además, habla francés, y los idiomas son muy importantes en esta disciplina. Y este año comenzó a formarse en mecánica, aunque todavía le queda que aprender», apunta su padre. Pero la función de Luis no es solo la de mentor, también han competido juntos. «Hicimos un ecorali de regularidad. Nunca lo habíamos hecho y es una cosa que si podemos volveremos a repetir porque nos lo pasamos muy bien», recuerda Luis. Eso sí, en este caso, el que llevó el volante fue el padre. «Me gusta leer, pero esto también fue divertido», sentencia.

Escuchar a su hijo cantar las notas no tiene nada que ver con su estilo inconfundible. «Yo soy más pausado», afirma Álvaro. «No tengo nada que ver con él. Es más acelerado. Me preguntan: ¿tú lees tan rápido como él? Siempre lo digo, nunca lo he intentado y nunca lo voy a hacer. ¡Es que es imposible!». A lo que replica el cabeza de familia: «He hablado muy rápido desde pequeño y también hablo mucho. Además las notas con Carlos eran muy largas y por eso tenía que decirlas tan rápido». La saga de los Moya continúa y a Álvaro será difícil despegarlo del asiento del copiloto.

«Sería muy especial y único repetir la pareja Sainz - Moya, pero en hijos»

«Quiero seguir formándome como copiloto a nivel raid». Álvaro tiene claro a qué quiere dedicarse. Recibe los consejos de su padre, mientras su hermano sufre y su madre colecciona todo lo que va saliendo en los medios de comunicación. «Mi hermano es un sufridor. Después de la primera etapa, en la que tardamos un poco en llegar, me escribió para decirme que al día siguiente no le hiciese sufrir tanto», afirma.

La idea de volver a ver a su padre competir siempre le ronda la cabeza. Luis reconoce que Carlos le propuso más de una vez volver a ser su copiloto en el Dakar. «Me insistió. Que me quisiese tanto significa que algo habré hecho bien en mi vida con él», admite. De hecho, Sainz les echó una mano en la puesta a punto del bugui de cara al Dakar de Álvaro y Yago. «Nos vinieron a ayudar para hacer el reglaje de los amortiguadores. Se subieron y no se bajaron durante horas. Ver en primera persona como trabajan y poder aprender de ellos nos hizo sentir muy afortunados», recuerda Álvaro.

Y es que la idea de revivir el Sainz-Moya es una pregunta que siempre le cae. «Le preguntaron a Carlos delante de mí y se echó a reír. Sainz hijo siempre ha dicho que le gustaría hacer el rali Dakar, pero él todavía tiene una trayectoria muy larga en la fórmula 1. Esperamos que le vaya genial en Ferrari. Le quedarán muchos años allí. Pero sí sería muy especial y único repetir el Sainz- Moya. No sé si ha pasado en algún momento, pero yo estaría feliz de hacerlo algún día», asegura Álvaro.

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