Nadal destroza mil malos augurios

El español, al que su propio entorno vaticinaba una carrera corta por su descomunal desgaste físico, alcanza a sus 34 años un millar de triunfos en la ATP, un registro reservado a unos elegidos


Redacción

En la primavera del 2005 el nombre de Rafa Nadal ya había cobrado tal eco, que pisó Roland Garros con un cartel pardójico, el de debutante y aspirante al título. Se estrenaba en París, pero su tenis había emitido señales insólitas para un chico de su edad, con 18 años gestionaba la frustración y la tensión con la frialdad y el autocontrol de un veterano, y lucía al mismo tiempo el nervio de un adolescente. No había jugado antes en la Philippe Chatrier porque había sufrido sendas lesiones las primaveras anteriores: una fisura en el codo derecho en el 2003 y otra en el escafoides del pie izquierdo en el 2004. Molestias anecdóticas, que le privaron de un rodaje fundamental para un chaval que irrumpe en el circuito. Dio igual. Aquel 2005 en el que mordió su primera Copa de Mosqueteros en París incluyó la primera de las tremendistas profecías incumplidas. Su lesión en el escafoides del tarso de su pie izquierdo, un hueso minúsculo, podía terminar con su carrera. Su propio entorno le pronosticó una trayectoria corta. De aquella crisis salió con unas plantillas nuevas y una enseñanza: con frecuencia le darían por muerto. Ayer, con 34 años y cinco meses, y con 20 grand slams en su palmarés, superó a Feliciano López en su debut en el Masters 1.000 de París-Bercy (4-6, 7-6 y 6-4) y alcanzó un techo simbólico, las mil victorias en la ATP, la prueba de que ni en el 2005 ni tantas otras veces estaba acabado.

Solo otros tres jugadores en la era open del tenis —la que comenzó en 1968 cuando se acabó con el veto a los profesionales en los grand slams— alcanzaron las mil victorias, y ninguno de ellos con un 83,26 % de victorias como Nadal: Jimmy Connors (1.274), Roger Federer (1.242) e Ivan Lend (1.068). El jugador hercúleo que levantaba su tenis sobre un físico exuberante y los efectos que le daba a la bola progresó tanto que ganó en todas las superficies. Solo Roger Federer iguala sus 20 grandes. El español se perdió hasta una decena de oportunidades de estirar la lista por por ausencias en los cuatro majors por problemas físicos, pero ahora, cinco años más joven que el suizo, y hasta menos castigado por las lesiones en los últimos meses, tiene margen para batir varios de sus récords.

Nadal juega hoy en octavos de final de París-Bercy contra el australiano Jordan Thompson (#Vamos, no antes de las 14.00). Después de una temporada sin apenas competición, persigue el español uno de los tres únicos trofeos individuales que le faltan, junto a la Copa de Maestros y el Masters 1.000 de Miami. Cuando en marzo se paró el tenis profesional, el español se recluyó en Mallorca. Después, reapareció en Roma, celebró su decimotercer Roland Garros y se preparó para el cambio de superficie, de la tierra a la pista dura cubierta. De victoria en victoria, hasta las mil, hasta desmentir las profecías sobre su corta carrera.

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