Dos equipos como vasos comunicantes, ¿o ya no?


Llega el primer clásico entre los dos clubes más grandes de nuestra Liga y mi sensación es que, por primera vez en muchos años, el escenario ha cambiado. Es obvio, la pandemia está haciendo temblar todos los cimientos en cualquier ámbito del que hablemos, pero en el fútbol, y centrándome en estas dos magníficas instituciones, el escenario no es el mismo.

Y es que la teoría de los vasos comunicantes se daba constantemente entre ellos. Es decir, cuando a uno le iba muy bien al otro le iba mal y por tanto se producían dos hechos al mismo tiempo. Mientras uno ganaba y todo le iba como la seda, al otro indefectiblemente le pasaba todo lo contrario y por tanto la felicidad de uno crecía exponencialmente al sufrimiento del otro, que veía cómo no solo tenía que tragar con lo suyo si no que, aún encima, tenía que aguantar que su máximo rival iba volando y lo hacía todo más complicado. Pero se da la circunstancia de que a este clásico llegan los dos con problemas. Ninguno llega por encima del otro, la situación del uno no arregla la del otro como ocurría antes y la línea de flotación de los dos equipos está tocada.

Los últimos resultados de ambos, a pesar de la holgada victoria del Barça en Champions, indican que están mal. En nuestra Liga no solo no dominan como antaño, sino que les cuesta una barbaridad ya no solo ganar; conseguir un empate ahora mismo es una cuesta muy empinada para ellos.

Sin embargo, en algo se diferencian, el Real Madrid aún yendo por delante en la tabla, eso sí, con un partido menos, tiene un problema de plantilla y parece que está peor deportivamente y mejor en lo institucional. Al Barça, sin alardes y salvo la derrota en Getafe, en el campo se le atisba una evolución en su juego, pero en la parte institucional desde luego tiene su talón de Aquiles. Mucho ruido que no beneficia en el día a día.

Es pronto aún, la temporada acaba de comenzar y ningún equipo ha hecho una pretemporada acorde a los parámetros lógicos. El Real Madrid y el Barça volverán a estar arriba en la Liga. No lo tengo tan claro en competiciones europeas, pero sí sé que este clásico será un gran acontecimiento. Como siempre, un gran partido en el que veremos lo mejor de cada uno, en el que una victoria será un bálsamo para el que la consiga y un suplicio para el perdedor y en el que la teoría de los vasos comunicantes se volverá a producir. ¿Será puntual?

Una galaxia de estrellas caídas

Iván Antelo

Las plantillas de Barça y Madrid se han devaluado a pesar de haber dilapidado cerca de 1.800 millones de euros entre ambos en apenas un lustro

Año 2015. Barcelona y Real Madrid se relevan en el reinado de Europa, presumiendo de tener dos plantillas repletas de estrellas que causaban admiración en el mundo.

Año 2020. Solo un lustro después, en el que además han dilapidado cerca de 1.800 millones de euros. Azulgranas y blancos lamen sus heridas europeas. Ya no les teme nadie en el viejo continente. Sus plantillas se han devaluado notablemente y este sábado (16 horas, Movistar LaLiga) miden sus penas, con el consuelo de al menos mandar en España.

ENVEJECIDOS

Pasaron los mejores años de Messi, Busquets, Modric, Benzema, Piqué o Marcelo

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