Dos equipos como vasos comunicantes, ¿o ya no?

Manuel Mosquera

DEPORTES

Alberto Estévez

23 oct 2020 . Actualizado a las 21:30 h.

Llega el primer clásico entre los dos clubes más grandes de nuestra Liga y mi sensación es que, por primera vez en muchos años, el escenario ha cambiado. Es obvio, la pandemia está haciendo temblar todos los cimientos en cualquier ámbito del que hablemos, pero en el fútbol, y centrándome en estas dos magníficas instituciones, el escenario no es el mismo.

Y es que la teoría de los vasos comunicantes se daba constantemente entre ellos. Es decir, cuando a uno le iba muy bien al otro le iba mal y por tanto se producían dos hechos al mismo tiempo. Mientras uno ganaba y todo le iba como la seda, al otro indefectiblemente le pasaba todo lo contrario y por tanto la felicidad de uno crecía exponencialmente al sufrimiento del otro, que veía cómo no solo tenía que tragar con lo suyo si no que, aún encima, tenía que aguantar que su máximo rival iba volando y lo hacía todo más complicado. Pero se da la circunstancia de que a este clásico llegan los dos con problemas. Ninguno llega por encima del otro, la situación del uno no arregla la del otro como ocurría antes y la línea de flotación de los dos equipos está tocada.

Los últimos resultados de ambos, a pesar de la holgada victoria del Barça en Champions, indican que están mal. En nuestra Liga no solo no dominan como antaño, sino que les cuesta una barbaridad ya no solo ganar; conseguir un empate ahora mismo es una cuesta muy empinada para ellos.