El dilema de Messi

El argentino medita cumplir sus 10 últimos meses de contrato e irse luego para ganar los títulos internacionales que el Barça le niega


Hay imágenes con lo dicen todo. Como la de Messi, sentado en el vestuario, solo, mirando al suelo, noqueado, sin reacción... La dibujó en el descanso del partido de Lisboa, cuando su equipo solo perdía 4-1 frente a un Bayern que acabaría haciendo más sangre (8-2). Delante de él, Ter Stegen, de pie, apoyado en la puerta, también mirando a ninguna parte. El resto de compañeros pasaban delante, pero nadie conseguía sacar del trance al argentino.

Un gesto, una actitud, que llega apenas unas semanas después de dejar claro su sentir. «No queríamos terminar de esta manera, pero marca un poco cómo fue el año. Somos un equipo muy irregular, muy débil, al que le ganan por intensidad, por ganas... Nos crean muy fácil y nos hacen gol. Perdimos muchos puntos en donde no deberíamos y tenemos que hacer autocrítica, empezando por nosotros los jugadores. La sensación del equipo es que intenta y no puede, y que deja mucho que desear en muchos partidos. Lo dije tiempo atrás, que si seguíamos de esta manera iba a ser difícil que ganemos la Champions y queda demostrado que no nos alcanza ni para ganar la Liga. Tenemos que cambiar muchísimo», reflexionó el pasado 16 de julio tras perder la Liga, en un discurso en el que aludió al «cabreo» y a la «paciencia que se acaba» tras las suma de decepciones de «Roma y Liverpool».

Messi lo avisó. Pero no evitó otro drama. Otro ridículo. Y eso que Setién y Arturo Vidal se las prometían muy felices en la previa. «Lewandowski es buen jugador, pero nosotros tenemos a Messi, que es mejor», decía el técnico. «El Bayern no se enfrentará a un equipo de la Bundesliga, si no al Barça que es el mejor equipo del mundo», infló todavía más el pecho el chileno.

Ninguno atendió a la luz roja prendida por la Pulga, que lleva tiempo debatiéndose entre si abandonar el club de su vida o aprovechar los últimos coletazos de su carrera para ampliar su palmarés. De hecho, Messi tuvo la oportunidad de irse gratis hace unos meses, al contar con una cláusula de salida a ejecutar antes del mes de junio; pero se dejó llevar por su corazón para mantenerse al menos un año más de azulgrana.

Ahora, el argentino solo cuenta con 10 meses de contrato con el Barça, que expira el 30 de junio del 2021. Desde hace más de un año tiene sobre la mesa una propuesta de renovación hasta el 2023, pero todavía no se ha hecho y los últimos acontecimientos le hacen dudar. «Mi futuro no es lo importante», escurrió el bulto en su última comparecencia. «Esta es mi casa y no quiero irme, pero quiero ganar», se confesaba en el Sport hace menos de un año. Y he ahí la clave del misterio de su retrasada renovación.

La Champions, punto negro

Y es que resulta curioso comprobar que en la era Messi del fútbol, considerado por muchos como el mejor de la historia, el Real Madrid ha ganado más títulos internacionales que el Barça (11 por 10, con 4 Champions para cada uno). Un dato que seguramente escuece al argentino, que tampoco ha conseguido llevar a la gloria a su selección. Diez ligas, cuatro copas y ocho Supercopas sí son su legado nacional; pero a la Pulga no le sacia.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

El dilema de Messi