Luis Diego López: «Balotelli es un tío bárbaro»

El actual entrenador del Brescia italiano, de abuela eumesa y abuelo vigués, pudo conocer Galicia cuando era jugador del Racing de Santander


Debutó en el otro River Plate. No en el porteño, mundialmente conocido, sino en el club homónimo uruguayo. Solo duró dos años en su país antes de que el Racing de Santander lo fuese a buscar para traérselo a la Liga a finales de los noventa. Luego Italia, Cagliari concretamente, donde creció «como futbolista y persona». Doce años pasó Luis Diego López (Montevideo, 1974) en la localidad sarda. Hasta su retirada. Del campo a los banquillos, su nueva profesión, que hoy le tiene dirigiendo al Brescia en la Serie A italiana tratando de evitar el descenso. Y en las últimas semanas lidiando también con la psicosis provocada por el coronavirus. Pero este uruguayo de raíces gallegas está tranquilo.

—Deben de estar siendo unos días raros.

—Te digo, hay un alarmismo impresionante. Yo vivo en el centro de Brescia y ves a la gente haciendo vida normal. Creo que hay que tomar las precauciones necesarias que recomienda la gente que está capacitada, que hay que cuidarse, pero hay que vivir. El partido de ayer contra el Sassuolo lo íbamos a jugar a puerta cerrada y finalmente se ha cancelado.

—¿Está la gente asustada?

—Ya te digo, que yo vivo en el centro y se ve tanta gente con mascarilla. Hay una zona, a cien kilómetros de aquí, que es donde está el foco de contagio. Ahí puede ser que más. Luego están tomando las precauciones necesarias, los bares tienen que cerrar antes, la cantera no entrena, las escuelas se han cerrado... Me parece bien para ser precavido, pero eso que se habla de que los supermercados están vacíos no es verdad.

—¿De dónde le vienen las raíces gallegas?

—Mis abuelos son de allí. Mi abuela es de A Coruña, de Pontedeume, y mi abuelo es de Vigo. También tengo familiares viviendo en A Coruña.

—Una parte coruñesa y otra viguesa, eso es como tener mitad de Peñarol y mitad de Nacional.

—Más o menos, sí. Una parte del Celta y la otra del Dépor.

—¿Cómo acabaron en Uruguay?

—Se fueron muy jóvenes, mi abuela creo que cuando tenía 10 años. Mi abuelo era algo mayor. Con la guerra se fueron a Uruguay con sus padres y ya se quedaron.

—¿Cuándo fue que vino a conocer sus orígenes?

—Cuando jugué en el Racing de Santander. El primer partido que estuve en A Coruña para jugar contra el Dépor me pasó algo lindo. Yo llegué al hotel el sábado, jugábamos el domingo, y vi a un montón de gente de traje, bien vestida. Pensé que era una boda. Pero vino un dirigente del Racing para decirme que eran familiares míos que habían venido a verme. En aquel momento no había móviles ni había nada. Le habían comentado a mi madre que iban a venir unas primas y mi tía, y al final apareció una cantidad de gente… Me cogió por sorpresa. Ahí conocí a gran parte de la familia.

—¿Cómo lo recuerda? ¿Emocionante?

—Sí, muy bien. Recuerdo que el entrenador era Marcos Alonso y me dejó ir a visitar su casa y todo. Los conocí y desde que llegué, estuve como dos o tres horas con ellos.

—Usted, Zalazar, Correa, Abeijón, Tais. Muchos uruguayos en aquel Racing.

—Sí es verdad. Cuando llegué a España tenía la posibilidad de irme a Zaragoza, que estaba Gustavo Poyet. Pero mi representante me dijo que estaba también el Racing y nos decidimos por ellos. Estaba Zalazar y luego estuvo el Petete. Luego llegaron más.

—¿Recuerda al Dépor y al Celta de la época?

—Me acuerdo que el Dépor era un equipo muy fuerte que había ha estado a punto de ganar la Liga. La perdió al en el último segundo, pero conservó un buen bloque. Tenía brasileros, jugaba Donato, Djalmiha, Fran, tenía muy buen equipo… Del Celta me acuerdo un poco menos. Mostovoi, Karpin...

—Se acuerda bastante.

—Es que yo tenía como 20 y me encontré con un campeonato que era increíble. Ronaldo en el Barça, Figo, Guardiola. Jugadores espectaculares. Fue el año que salió campeón el Madrid, con Raúl, Mijatovic, Suker... Un equipazo también.

—Tiene en su equipo a Balotelli, ¿es como lo pintan?

—Siempre me preguntan si es como aparenta. Es un tío bárbaro, nada que ver con lo que pueda aparentar. Se entrena, se divierte, se ve que le gusta la pelota. Y tiene una gran inteligencia futbolística. Lo que él hace, muchos compañeros no llegan. Mentalmente, va a otra velocidad. Tenemos una linda relación y espero que nos ayude a salvar al equipo.

En corto

Futbolista canchero y entrenador pasional, le tocó debutar desde el banquillo este año en la Liga italiana contra el Cagliari, el equipo de sus amores, donde fue jugador y entrenador. Y ganó. «Es difícil siempre enfrentarlos», asegura. Pero en la lucha por la permanencia cada punto cuenta.

—¿Conmebol o UEFA?

—La Conmebol.

—El fútbol italiano tiene mala prensa, ¿el «calcio» es sinónimo de jugar feo?

—No creo que sea tan así. El calcio me parece un fútbol lindo de ver, pero sobre todo de vivir.

—¿Prefiere un central infranqueable o un goleador letal?

—No, no, dame un Sergio Ramos. Uno así.

—¿Celta o Dépor?

—A mí me gusta más el Dépor, la verdad que siempre me tiró más.

—En A Coruña Lasarte, compatriota suyo, es un ídolo.

—No coincidí nunca con él, pero sé que en A Coruña hablan muy bien de él. Y en Uruguay también. Salió campeón con el Nacional y dicen que es una gran persona. No lo conozco personalmente, pero tenemos amigos en común que me han hablado muy bien de él.

—¿Le gustaría entrenar en España?

—Mira, es algo que sé que es difícil, pero me gustaría. Me encantaría volver a trabajar en España porque es un país que me gusta. Ya te dije que mi familia vivió dos años allí y es un sitio que nos gusta a todos. Sería lindo entrenar a un equipo en España.

—En Pontedeume tiene las dos cerca pero, ¿playa o río?

—Playa.

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