El Liceo se toma un café de media tarde para merendarse un récord

Leyendas del club y la actual plantilla se citan en una cafetería antes de tratar de lograr el undécimo triunfo


A Coruña

Es difícil encontrar gustos compartidos entre dos generaciones separadas por más de 30 años. Por eso un café en un día lluvioso en Galicia —otro más— siempre es una apuesta segura. Pero es que además del gusto por un café, este grupo de nueve personas comparten pasión por el Hockey. Por el Hockey y por ganar. Y ganar. Y volver a ganar.

El actual Liceo está a punto de superar el récord firmado en 1992 por la mejor plantilla de la historia del club. La de Martinazzo, Huelves o Willy Duarte. Aquel año, cuando se ganó la tercera Copa de Europa, fueron diez triunfos consecutivos en Liga. Los de Juan Copa irán este sábado ante el Taradell a por el undécimo y según reconoce Dava Torres, capitán del equipo: «Hay ganas de batirles el récord».

Pero el coruñés no se fía y recela de esta charla ante la prensa. «Estas son las míticas cosas que hacen que una racha se pierda. ¿Sabes cuando el tío que ha metido diez directas le hacen un reportaje y falla la siguiente? Esperemos que no sea el caso», dice Dava ante sus compañeros Bruno y Roberto di Benedetto, Maxi Oruste y Marc y Carles Grau, que son la representación de la actual plantilla en este coloquio. Willy Duarte y José Luis Huelves, miembros de aquella época dorada liceísta y hoy parte de la directiva del club, le escuchan atentamente. Y entre los dos grupos se sienta Juan Copa, actual entrenador.

«Nosotros no vamos a primar al equipo contrario», bromea Huelves asegurando, no solo que no hay pique por perder el récord, sino que será otro hito en su carrera. «A nivel directivo, nosotros también tendremos la décima, la undécima, la doceava… Y será otro récord. Les va a costar mucho más superarlo jugando y luego a nivel directivo», dice sacando pecho mientras su audiencia explota reprochándole su fanfarronería.

Junto al maremagno de tazas y pasteles, se habla de todo. Del gran arranque del equipo y de la Copa del Rey que se celebrará en la ciudad. También del ambiente de aquella época. Gradas a reventar que desaparecieron a mediados de los noventa. «Cuando yo me retiré», vuelve a bromear Huelves que, tras esa fachada, se muestra profundamente orgulloso de ambas marcas, selladas en épocas muy diferentes. El juego ha cambiado. Los pabellones también. «Antes era muy caliente ir a jugar fuera. El ambiente era... No voy a decir muy hostil, pero sí complicado. Ahora hay pistas con menos afluencia de público, pero en aquella época: Reus, Barcelona, Igualada, Noia o Voltregá eran pistas en las que el público estaba muy encima. Tanto de los jugadores como de los árbitros», recuerda Duarte.

Se habla mucho del público. La afluencia al Palacio comienza a repuntar tras temporadas oscuras. Algo de lo que Juan Copa se enorgullece. «Es casi más importante que las diez victorias», asegura.

Muchas bromas, pero resulta imposible sacarles, a unos y a otros, quién creen que ganaría en un supuesto duelo entre ambos equipos. «Y habría que probar, yo me animo a un reto», dice Oruste al que contesta, con retranca, Huelves. «Yo la postura la tengo», dice el exportero mirándose sus piernas sentado en un taburete alto.

Lo que no hay, es miedo a perder. Es más, Dava tira de la Supercopa o del duelo ante el Oliveirense para recordar que ya han perdido esta temporada. Y que han vuelto a ganar. Porque a este Liceo, por muy joven que sea, le sobra personalidad para levantarse.

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