Garbiñe Muguruza, en caída libre

Muguruza ha tocado fondo en Wimbledon con respecto a las expectativas que ha generado


«Abandoné este proyecto, ya que las diferencias eran muchas y mis valores no me permitían creer y seguir en ello». Así escribía en su carta de despedida Alejo Mancisidor, el técnico vasco que había llevado a Garbiñe Muguruza desde el puesto 300 en el 2010, hasta jugar la final de Wimbledon en el 2015 y ascenderla hasta el 6.º puesto del ránking mundial.

Viene a colación de la eliminación de la española en Wimbledon, tras la que aseguró que no jugará «en una temporada». «Cuando sienta las ganas de volver a jugar, jugaré», aseguró.

El origen

Tres palabras clave: trabajo, humildad y respeto

En aquella carta, Mancisidor mencionaba tres palabras clave: el trabajo, no solo necesario para llegar a la cima, sino también para mantenerse en ella; la humildad, imprescindible para la superación; y el respeto, como norma básica de educación y convivencia.

ENTRENADORES

Sumik, Conchita e, inexplicablemente, otra vez Sumik

Sam Sumik, un francés bohemio, emigrado a Estados Unidos, ha sido el entrenador sustituto de Alejo, un hombre que ya sabe lo que es entrenar a una número 1 como Azarenka, pero también fracasar con una prometedora Bouchard, que eligió un camino más cercano a la vida de modelo que de una profesional del deporte.

Con el francés, Garbiñe ganó Roland Garros en el 2016 y con la ayuda de Conchita, Wimbledon en el 2017. Estaba en la cima, era la número 1 del ránking WTA, pero por razones no muy entendibles dejó la ayuda de la aragonesa para seguir con Sumik y la trayectoria desde entonces ha sido calamitosa: un 2018 con un solo torneo ganado y unos pobres resultados en los grand slam, con una semifinal en París, pero eliminada en las primeras rondas en los demás.

LA TEMPORADA

Un año 2019 nefasto

En lo que llevamos del 2019 es incluso peor, no pasando de octavos en Australia ni París, cayendo en primera ronda en Madrid, perdiendo los dos individuales de la Copa Federación ante Bélgica (uno de ellos ante la 122.ª del mundo) y, ahora, con la derrota de ayer en Wimbledon ante una jugadora salida de la previa y de ránking 121.ª. En el puesto 27.º del ránking, Garbiñe ha tocado fondo respecto de las expectativas creadas hace un par de años. Tras la final del 2015, perdida frente a Serena, comentábamos que si mejorase su segundo saque y su juego de red podría ser una de las dominadoras del circuito en los próximos años. Desde entonces no se ha producido ninguna mejora en su juego: insegura, irregular, poco estable, hace buenas las palabras de su antiguo entrenador.

LAS CAUSAS

Altiva, desconcentrada e irrespetuosa

Garbiñe Mugurza se muestra altiva, en contraposición a la humildad necesaria para encarar un proceso de superación. Aparece continuamente en actos sociales, que, obviamente, le restan horas y atención a sus preparación, y las imágenes ya famosas de sus desavenencias con Sam Sumik indican una falta de respeto entre ambos que imposibilita unos resultados positivos.

La formación integral de la deportista y su entorno es importantísima. Garbiñe ha tomado un camino equivocado. Es joven y quizás esté a tiempo de cambiar, pero tiene que hacerlo rápido porque las oportunidades pasan y el tiempo y las nuevas rivales juegan en su contra.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Garbiñe Muguruza, en caída libre