Michael Uchendu, el niño con cuerpo de hombre que cautivó a todos

El Leyma y el baloncesto brasileño lloran a Makião, «un hombre noble y a una de las promesas más firmes»


La Voz

Es unánime. Michael Uchendu, Maikão, era una gran persona. En el más amplio sentido del término. Algo introvertido, pero noble. Intenso en su baloncesto, imponente por su físico, cauto en su adaptación a Europa, feliz con su futuro. Todo apuntaba a que A Coruña sería su hogar para los próximos meses. Pero fue precisamente en su Brasil natal donde encontró la muerte, disfrutando de unos días de merecido descanso antes de que la Liga LEB Oro tocase a rebato. Según medios de comunicación brasileños, el que fue la pasada temporada pívot del Leyma Coruña (cedido por el Obradoiro) iba en la grupa de una moto de agua sin chaleco salvavidas cuando, por razones que no han trascendido, se precipitó al agua y se ahogó. Al parecer, no sabía nadar.

Uchendu, junto a Didi y Yago Matheus, era una de las grandes promesas del baloncesto brasileño y su nombre incluso apuntó al draft de la NBA. Con su selección fue campeón del Sudamericano sub-21 el año pasado y con el NBB Caixa, del Paulista este mismo año. Hace apenas unos días, el Obradoiro le comunicó que no contaba con él para la próxima temporada, pero todo parecía encaminado a que continuaría militando en el Leyma, ya como propio jugador naranja.

La Liga Nacional de Basquete brasileña aseguró que «la triste noticia sacudió el baloncesto brasileño» y calificó a Uchendu de «uno de los nombres importantes de la nueva generación». El Leyma, por su parte, aludió a «la trágica pérdida de un joven y prometedor jugador y, por encima de todo, una excelente persona». «Es difícil de encajar que se vaya un chico con esa energía y con tantas cosas por hacer», añadía el gerente, Miguel García.

Su exentrenador durante el pasado curso, Gustavo Aranzana, lo describe como «un chaval con un corazón tremendo, lleno de vida, que quería triunfar, hacerse un camino». «Compartimos muchas conversaciones, precisamente, para cargarle de esa energía. Su llegada fue muy importante para el Leyma. Es un mazazo. No te lo acabas de creer... hace apenas un mes estábamos disfrutando de la cena de fin de temporada y estaba feliz porque se iba a un campus de la NBA...», añade.

Su ayudante, Charlie Uzal, recordaba: «Los entrenadores pasamos con él muchas más horas de lo habitual, porque era un jugador de futuro y, como estaba cedido por el Obradoiro, teníamos que tecnificar con él». «Se nos parte el alma. Estamos todos consternados. No te lo acabas de creer. Te das cuenta de que hay que disfrutar cada día y de que te preocupas por cosas que no tienen importancia. Esto me ha hecho reflexionar mucho», asegura.

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