Sergi y una gran pegada

España ganó el Europeo gracias a su portero y a una gran eficacia (6-2)

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Sergi Fernández y una gran eficacia goleadora. Con eso bastó para que España lograse en A Coruña su decimoséptimo Europeo, a cuatro de su último rival, una Portugal que, pese a lo que refleja el marcador (6-3), dominó y generó más ocasiones que los rojos.

Los lusos controlaron la bola desde el inicio y martillearon de forma insistente la portería española. Los lusos querían demostrar desde el principio quiénes son los reyes de Europa. Y la ofensiva estrategia les dio frutos desde los primeros compases, al adelantarse en el marcador en el minuto 3. Fue con un golazo de Goçalo Alves, quien cogió la bola en media pista y aprovechó una indecisión entre Ignacio Alabart y Pau Bargalló para marcar el 0-1.

España tuvo la fortuna de empatar acto seguido, casi sin tiempo para asimilar el mazazo. Fue con una jugada afortunada que culminó Jordi Adroher. Tras el 1-1 comenzó el festival Sergi Fernández. El portero español empezó a coleccionar paradas de forma sonrojante. Las más claras, al pichichi del Europeo, Joao Rodrigues, y un penalti a Goçalo Alves, con remate al palo incluido en el rechace. Portugal lo intentaba con insistencia, pero el que marcaba era España. Font hizo el 2-1 a los ocho minutos.

El cuadro visitante volvió a disponer de una acción inmejorable en el minuto 15, con una azul a Font en la que Nunes tiró fuera la falta directa y luego la selección lusa desperdició los dos minutos de superioridad numérica Quien no tuvo piedad fue Eduard Lamas para marcar el 3-1 al filo del descanso. El coruñés paró el contragolpe, detuvo el tiempo y ajustó la bola al palo con suma maestría. Golazo.

Sentencia rápida

Portugal apenas quiso descanso. Saltó a pista minutos antes que su rival y esperó paciente a que se reincorporara su rival. Estaba rabioso. Pero la historia volvió a repetirse. Dominio y llegadas, pero los goles caían en su portería. Alabart y Bargalló ejercieron de ejecutores para poner el 5-1, con 14-28 en tiros a puerta.

Los lusos quisieron volver a meterse en el partido a base de faltas directas. Joao Rodrigues marcó una y estrelló en el larguero otra. Ese último error y el tanto de Font desde casi media pista acabaron con la resistencia portuguesa, que entregó la cuchara con 8 minutos por jugar.

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