Mónica Castelo: «Estoy al servicio del rugbi»

Asegura que tuvo que derribar tópicos, que el machismo no está erradicado y pide mimos para el oval

Mónica Castelo, jugadora del CRAT y campeona de Europa de rugbi
Mónica Castelo, jugadora del CRAT y campeona de Europa de rugbi

Mónica Castelo (Oleiros, 1987) es directa como un placaje y suave como el instante más elevado de una touch. Ella logró el último gran título para el rugbi español, el Campeonato de Europa, en este país hito solo al alcance de las mujeres. La conversación va de la vida atrapada en un balón oval.

-Qué lejos queda ya ese Europeo.

-Bueno, algún homenaje he ido recibiendo, por parte del Deportivo y el Leyma, junto a las olímpicas del CRAT. En cierto modo, reflexiono y me pregunto por qué no se reconoció de la misma manera el campeonato de División de Honor, el primero de la historia para un equipo absoluto de rugbi en Galicia, masculino y femenino. Eso me pareció mucho más difícil. Y parece que al Europeo se le ha dado más bombo porque la selección masculina se iba a jugar el billete para el Mundial. Nosotras solo faltamos a uno.

-¿Hasta cuánto habrá que matizar «masculino y femenino»?

-Dicen que ganar uno masculino es más complicado por número de fichas y equipos, profesionalización... o que es más fácil que una chica vaya a la selección. No lo sé, pero lo que sí sé es que a nivel nacional e internacional tenemos mejores resultados. A Inglaterra hay que hacerle frente igual, seas chico o chica. Recibimos menos recursos, pero conseguimos más.

-Últimamente, a cuento de la tangana tras el partido España-Bélgica, se ha debatido mucho acerca los valores del rugbi.

-Pues los sigue teniendo la mayoría de la gente. Nunca me enfrenté a una situación extrema como esa. Quiero pensar que yo no reaccionaría de ese modo. Respetaría los valores porque creo que hay maneras de que te escuchen sin increpar. Me dio vergüenza, pero lo entiendo hasta cierto punto. En categorías más bajas, los valores se conservan de un modo más puro. Tampoco se puede negar ahora que haya agresiones, pero se gestionan de modo diferente al fútbol, por ejemplo.

-También se cuestionaron al estar ustedes fuera del Seis Naciones.

-No creo que tenga que ver con los valores, sino con intereses de otro tipo. Y se puede articular una buena competición europea sin que entremos en el Seis Naciones. Con test matches [amistosos] por ejemplo.

-¿Cómo llegó al rugbi?

-De rebote. Practicaba remo en el Club de Regatas Perillo y era socorrista en Bastiagueiro. Diego Garaboa me invitó a probar, lo que coincidió con la escasez de chicas para remar. Era el 2008.

-¿Ha tenido que justificarse más por practicar deportes minoritarios o por ser mujer?

-Por ser mujer, no. La gente tiene preconceptos sobre deportes minoritarios y se extraña. A mí misma a veces me sucede. La gente piensa que para jugar al rugbi tienes que ser grande como yo. Y soy excepción. Tuve que derribar tópicos.

-¿Se superó el machismo?

-No lo creo. Falta mucho. Escuchamos tantos comentarios machistas que ya parecen normales. Eso contribuye a que no se supere. Quizás, en futuras generaciones, aunque viendo cómo se comportan... puede que sea una utopía. Confío en que se consiga, pero no será a corto plazo.

-¿Qué balance hace de la temporada con el CRAT?

-Venimos de una racha histórica exitosa. Se demuestra que no era sencillo. Hay que mimar este deporte para que siga dando sus frutos.

-¿Es complicado un vestuario de una treintena de personas?

-En parte. Yo soy de mecha corta. Me repatea que la gente no vea sus errores. Como capitana, ya reventé al segundo partido. Después me calmé, entendí, leí libros de rugbi, gestión de grupos. Necesitaba que todas fuésemos en el mismo sentido y nadie se sienta mal. Hay muy diferentes edades, culturas, situaciones laborales.

-¿No es responsabilidad del entrenador?

-Y de la capitana. La sientes. Nos ayudó mucho Nacho, el psicólogo. Estamos muy agradecidas. Aprendí a no sentirme culpable si no me siento capacitada para alentar.

-¿No siente más responsabilidad como profesora?

-Es diferente llevar a niños o a adultos. Y he estudiado para ello. Nadie me enseñó a ser capitana. Tuve que aprenderlo.

-¿Le llegan las horas del día?

-Lo pienso todos los días de mi vida. Pero es ahora que tengo trabajo. Además, siento la obligación y la responsabilidad de ayudar al deporte. Estoy al servicio del rugbi. Que la gente sepa lo que es. Desde los niños.

-¿Es fácil promocionar el rugbi?

-Mucho. Lo fácil es desmontar los preconceptos. Los niños creen que es pegarse, correr y hacerse daño. Luego lo prueban y cambian radicalmente sus respuestas. Fomenta el colectivo.

-¿Tiene su lado sensible?

-Pues el que sale cuando te abrazas al rival, a pesar de perder, salir con negrones y golpes. Siempre es en plural. El tercer tiempo, darle las gracias al rival por venir a tu casa a jugar.

-¿Es difícil de comprender?

-Yo lo explico jugando. Con palabras me resulta más complicado.

Suelen ser polifacéticas las deportistas de disciplinas minoritarias en España. Quizás porque el futuro económico nunca está asegurado en estos casos.

-¿Se puede vivir del rugbi?

-Nunca es una opción. Ni las campeonas del mundo. Solo si fuese un hombre podría planteármelo.

-¿Ha vuelto a practicar remo?

-No. Hacía banco fijo y para eso hace falta gente. Me gustan todos los deportes: esquí, pádel, carreras de obstáculos... lo que sea, menos fútbol, que tengo dos pies izquierdos.

-¿Cocina?

-Repostería. Cuando me da por ahí. Busco recetas por Internet. Si tienen buena pinta, las intento hacer. Y si salen mal, las come mi padre, je, je... Suelo hacer tartas, hojaldre con dulce de leche, coulant, alfajores de plátano y chocolate, volcán...

-¿Qué música suele escuchar?

-Nada en concreto. Tampoco la descargo. Escucho la radio, y voy cambiando mucho de emisora.

-¿Lee?

-Mucho, mucho. Antes no era partidaria del ebook, pero ¡qué inventazo! Leí Juego de tronos antes de que fuese serie. Patria, espectacular, Los pilares de la tierra, El nombre del viento, La catedral del mar, Harry Potter... Si me atrae el libro, no dudo en empezarlo.

-¿Viaja?

-Me encantaría hacerlo más, pero no encuentro con quién. Mi mejor amiga vive en Londres y ya he ido varias veces. Y las demás no pueden, porque yo quiero viajar lejos...

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