Una batalla menor


Reclamó la grada del Santiago Bernabéu un rival digno para un derbi decente y apareció Simeone para modificar una trayectoria que amenazaba con prolongar indefinidamente la mofa. Tres victorias y un empate ha cosechado el Atlético de Madrid en sus ultimas cuatro visitas ligueras al Bernabéu y solo una derrota en los nueve últimos choques ligueros, un cambio de tendencia imprevisible después de años de un insultante dominio blanco. Eso sí, el Madrid ha prolongado el desencuentro de su rival con la primera competición europea, aunque el Atlético le privó de un título de Copa.

Son tantos los duelos de altura que han protagonizado en los últimos años Real Madrid y Atlético que el de esta tarde no dejaría de ser un asunto menor, una pelea doméstica sin más trascendencia que una insulsa pelea por la segunda plaza, de no ser porque para el Cholo no existen amistosos y la cita supone un capítulo más para que Cristiano Ronaldo trate de dar un nuevo impulso a su intento de alcanzar el Pichichi, Diego Costa y Sergio Ramos puedan buscarse otra vez las cosquillas o Antoine Griezmann se reivindique en el terreno de un grande.

Por más que el entorno parece más preocupado por la posibilidad de que Real Madrid le haga el pasillo al Barcelona en su próxima visita al Camp Nou o por guardar fuerzas para la recta final de la Champions o de la Liga Europa, un derbi nunca debe perder el aroma de un duelo intenso y sin concesiones. Aunque solo sea por el orgullo y por mantener esa decencia recién recuperada.

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