Todo un número tres del mundo, por mucho que sus resultados de las últimas semanas no hayan sido tan brillantes como nos tenía acostumbrados. Descansado después de una semana sin competir, en mi opinión un acierto, Jon Rahm lo tiene todo para ganar el Masters que defiende Sergio García. Golpea la bola muy largo, tiene solidez con el driver, es muy preciso con los hierros... Tarde o temprano ganará en Augusta.
Cuesta encontrar algo que no se haya dicho ya sobre Jon Rahm durante estos casi dos años de exhibición en el golf profesional. Pero su regularidad, siendo todavía tan joven, resulta extraordinaria. Casi solo encuentra comparación con aquellos primeros años de Tiger Woods. Desde que existe el actual ránking mundial me cuesta recordar otro ascenso tan meteórico a los primeros puestos. Dejó el campo amateur sin asustarse y metiendo miedo a los mejores. Excepcional.
Con el riesgo que entrañan este tipo de predicciones, pero basado en su rendimiento constante, creo que será número uno del mundo en uno o dos años. Porque, insisto, tiene carácter y ganas de llegar a esa cima tan inaccesible. A diferencia de otro talento increíble como el de Sergio García, Rahm quiere con todas sus fuerzas convertirse en el mejor.
Sergio es un jugador más de instinto, Es otra cosa. Prefiere disputar 17 o 18 torneos al año en Estados Unidos, en lugar de los 24 o 25 que requeriría el objetivo de llegar a ser el número uno mundial. Tiene otras prioridades en la vida y no lo supedita absolutamente todo al máximo rendimiento durante todo el año en el golf. Y le va de maravilla así, seleccionando más sus apariciones. No olvidemos que lleva casi 20 años de forma prácticamente constante en el top 20 del ránking mundial. Otra barbaridad solo al alcance de unos pocos elegidos.
Jon y Sergio, dos maneras diferentes de marcarse objetivos. Dos jugadores con los que disfrutar durante toda la semana del Masters. Desde el entretenido torneo de pares 3 de hoy.