Zidane, Emery y la guillotina parisina

Avalado por el 3-1 de la ida, el Madrid pone a prueba el multimillonario proyecto del PSG


colpisa

La ciudad de la luz puede convertirse en la de las sombras tenebrosas para el equipo que salga eliminado esta noche. El ultimátum en el que se ha convertido la Champions para Zinedine Zidane y Unai Emery vence hoy para uno de los dos. La guillotina parisina ya está afilada. Sin Neymar pero con un Di María hipermotivado y un bloque conjurado para demostrar que es capaz de brillar sin su estrella más rutilante, el París Saint-Germain recibe al Real Madrid en un Parque de los Príncipes convertido en una caldera en la que sus propietarios cataríes esperan consumir al campeón de tres de las cuatro últimas ediciones de la Liga de Campeones. Les va en ello el éxito de un faraónico proyecto erigido en torno a los dos futbolistas más caros del orbe, pero que se tambalea desde que su aristocrático contrincante le endosase un 3-1 en la ida. Sofocar el ardor guerrero del nuevo rico será la misión del experimentado cuadro merengue. El que sobreviva podrá seguir soñando con estar el próximo 26 de mayo en la final de Kiev.

Reclutamiento de ultras

El estado físico de sus lustrosas plantillas ha marcado el interregno entre la ida y la vuelta. Abatido Neymar por una lesión en el quinto metatarsiano del pie derecho, el PSG ha orquestado en los últimos días una abrasiva campaña con el doble propósito de reafirmar la moral de su pelotón e inocular el miedo en el de Zidane. Operación en la que se inscribe el reclutamiento de sus temidos ultras así como las presiones sobre la UEFA y el estamento arbitral.

Emery, al que solo le vale el pase para sortear el finiquito de sus jefes, ha recuperado a la carrera a Marquinhos, Verrati o Motta. La baja de Neymar ha devuelto a primera línea a Di María, que quiere ajustar cuentas con la escuadra que abandonó en 2014 después de ser elegido como el mejor de la final de Lisboa que significó la ansiada décima. Los 13 goles que suma en este 2018 le convierten en una de las amenazas del PSG.

Al conjunto francés le ampara su impecable desempeño como local esta temporada, con 19 victorias en otros tantos partidos. Marcha tan arrolladora que el 4-2 ante el Guingamp en dieciseisavos de la Copa de Francia es el único marcador cosechado en su estadio que no les serviría para sellar el boleto a cuartos.

Dudas en el Madrid

Como Emery, Zidane ha visto condicionada la preparación del choque por la enfermería. Marcelo, demostró ante el Getafe que está completamente recuperado de su microrrotura en el bíceps femoral, por lo que volverá a ser uno de los puntales de la ofensiva merengues. Más dudas suscita la presencia de Kroos y Modric. Apenas llegan con un entrenamiento, toda vez que el de ayer en París fue mero trámite, por lo que es poco probable que Zizou arriesgue con ambos. Incuestionable el concurso de Casemiro, que no sabe lo que es perder una eliminatoria de la máxima competición continental con el Madrid, quedan tres plazas en el centro del campo, con buenas cartas para Kovacic, reservado de inicio ante el Getafe, y para Lucas Vázquez, preservado frente al cuadro azulón tras completar cuatro partidos consecutivos.

Bale podría hallar acomodo en la izquierda. Arriba, Cristiano formará pareja con Benzema. El luso, que suma 14 dianas desde que empezó el año, desvela a Emery y tranquiliza a Zidane. Ha marcado en todos los encuentros de la presente edición de la Champions. En sus botas puede estar, otra vez, la eliminatoria.

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