El derbi asfalta el camino al Barcelona

Atlético y Real Madrid empatan sin goles en un partido laxo tácticamente, pero con pocas ocasiones


El Barcelona ganó el derbi madrileño. Atlético y Real Madrid empataron sin goles en un partido abierto, pero carente de fútbol y de ocasiones. Apenas fueron tres, las dos más claras, rojiblancas. Gastaron la primera parte ambos equipos en un manojo de carreras con sentido, ciertas combinaciones con criterio que acabaron, sobre todo, con culminaciones rojiblancas, y un puñado de pases al espacio que el Real Madrid dibujó a partir de saques de esquina en contra.

El público se apretaba los dientes y disfrutaba en la grada, pero lo cierto es que el Atlético se vino abajo por una ejecución ineficaz de su presión adelantada (Koke se fue diluyendo tras comenzar envalentonado; Correa se fue al descanso fundido) y el Real Madrid, que nunca se sintió cómodo con balón pero lo quiso, solo apenas disparó en dos ocasiones a la portería de Oblak, una de ellas a balón parado, por obra de Cristiano Ronaldo. La primera, superada la media hora de derbi, desde las botas de Kroos.

Kross e Isco intentaban mantener el equilibrio. El alemán, desde la pizarra, el malagueño, desde el talento. Fue insuficiente ante la insistencia de Marcelo y Casemiro en el error. Mérito suyo fueron las ocasiones rojiblancas. La primera, ya en el minuto 5 y desaprovechada por Correa solo ante Casilla. La de Gabi, bajo las mismas circunstancias, llegó en el minuto 25. Y eso fue todo, salvo un espejismo combinatorio entre Isco y Marcelo en los estertores del primer tiempo. Fueron todos a pensar un cuarto de hora justo antes de que Simeone y Zidane comenzasen a jurar en arameo. El partido estaba notablemente agitado entre ambas áreas, pero reposado en cada box. Es decir, teniendo en cuenta que sin ocasiones no hay goles, la grada no se aburría y los banquillos se desesperaban.

Entró Nacho y se quedó Sergio Ramos en la caseta con una fractura nasal provocada por una patada de Lucas en el 38 cuando el madridista trataba de rematar a puerta. Carrasco sustituyó a Thomas a los diez minutos de la reanudación. A pesar de ambos movimientos, nada cambió. Griezmann y Cristiano Ronaldo firmaban los mismos deméritos, en una sutil metáfora del propio encuentro: el vencedor, si lo había, se iba a decidir por omisión. A diferencia de la primera mitad, ahora ni había correcalles central.

Hasta que llegó el minuto 78 y se desató. No la locura, que para tanto no fue, pero sí la tensión. Así, con las mismas ocasiones de gol, una (aunque electrizante, con Varane sacando bajo palos una parábola de Gameiro, que había entrado por Correa), se reclamaron un par de penaltis, se brindaron otras tantas patadas con sus consecuentes tánganas y subieron los decibelios. Habían entrado Asensio por Benzema y Torres por Griezmann, que se llevó de su gente una pitada reveladora. El Madrid concedía en defensa, asustaba en ataque. Y todo quedó en eso, en un susto.

Ficha técnica:

0 - Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Savic, Godín, Lucas; Correa (Gameiro, m. 76), Thomas (Carrasco, m. 53), Gabi, Saúl; Koke; y Griezmann (Torres, m. 76).

0 - Real Madrid: Kiko Casilla; Carvajal, Varane, Ramos (Nacho, m. 46), Marcelo; Kroos, Casemiro, Modric; Isco; Benzema (Asensio, m. 75) y Cristiano Ronaldo.

Árbitro: Fernández Borbalán (C. Andaluz). Amonestó a los locales Savic (m. 34), Saúl (m. 63), Koke (m. 70), Juanfran (m. 77) y Godín (m. 89); y a los visitantes Carvajal (m. 20) y Nacho (m. 81).

Incidencias: partido correspondiente a la duodécima jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Wanda Metropolitano ante unos 68.000 espectadores.

No están, sí les esperan

LOIS BALADO

Griezmann y Cristiano continúan su depresión futbolística y además el francés se lleva los pitos de su afición

Recibió un centro medido desde unos treinta y cinco metros. Preparó el cuerpo, ajustó la postura, elevó su pierna izquierda y enganchó el balón. Todo en fracciones de segundo. La pelota acabó dentro y Saint Denis rugió.

Es la crónica del tanto que Antoine Griezmann anotó el pasado día 10 con su selección ante Gales en un gran partido del atacante francés. Nada que ver con lo vivido ayer en Madrid. Bueno, algo sí. El Wanda Metropolitano también rugió, aunque los motivos fuesen distintos. Se marchaba el siete colchonero del campo sin anotar por noveno partido consecutivo y la caldera rojiblanca explotó. Griezmann cedió su sitio en el campo a Torres entre los silbidos de la grada. Sucedieron a los pitos los aplausos, pero estos últimos eran más de fe, del querer creer que volverá, que de reconocimiento a su fútbol.

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