Desastre blanca en Londres

Europa Press

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JOHN SIBLEY | REUTERS

Los blancos encadenan su segunda derrota con una mala imagen ante en Tottenham

01 nov 2017 . Actualizado a las 22:59 h.

El Real Madrid ha sufrido este miércoles en Wembley ante el Tottenham (3-1) su primera derrota del curso en Liga de Campeones, en el duelo de la cuarta jornada de la fase de grupos, un resultado que le condena a la segunda posición del Grupo H y que le obligará, en las dos últimas jornadas, a pelear para ser primero.

El inglés Dele Alli, con un doblete antes de la hora de partido, encarriló el primer triunfo de los 'Spurs' en sus seis enfrentamientos ante los blancos. La falta de fortuna en momentos claves contribuyó también a un nuevo tropiezo de los de Chamartín tras la sorpresa de Montilivi. Los de Zinédine Zidane se vieron abocados a unos primeros minutos de zozobra, incapaces de superar las líneas de presión del cuadro londinense; sólo Isco, como ante el Girona, conseguía dar un poco de luz al conjunto blanco, patente con un disparo desde la frontal que atrapó Hugo Lloris en dos tiempos. Tras la ocasión del malagueño, el juego se nubló y los ingleses fueron ganando metros. Harry Kane, que regresaba a la convocatoria tras superar unas molestias en los isquiotibiales que le hicieron perderse el duelo ante el Manchester United, emergió como la referencia atacante de los de Mauricio Pellegrino y empezó a meter el miedo en el cuerpo a los visitantes. Primero, Ramos tuvo que desbaratar una oportunidad clara de Eriksen arrebatándole el balón en el último momento cuando se disponía a rematar, aunque poco después se vio superado por Kane en una jugada en la que su vaselina, inocente, acabó en las manos de Kiko Casilla. Dos nuevos acercamientos de los 'Spurs' precedieron al primer golpe en Wembley.

 

Así, en el minuto 27, el lateral Kieran Trippier, en posible fuera de juego que no vio el turco Cuneyt Cakir, aprovechó un balón largo para poner un centro al área que recibió Dele Alli, que tras anticiparse a Nacho anotó a puerta vacía. Fue, una vez más, el espuelazo que necesitaba el Madrid, acostumbrado a crecerse en la adversidad. Al minuto siguiente, Casemiro obligó a la estirada de Lloris con un disparo ajustado, y Cristiano confirmó la reacción en un balón que envió al lateral de la red. El campeón de Europa había despertado.