Final de 200 metros muy abierta y con muchos focos de atención. El primero, conocer quién sería el heredero del trono de Bolt, que renunció a esta distancia. También se constató el bajón del atletismo jamaicano que no colocó a ningún finalista, por primera vez desde mundial de Helsinki (2005). Las miradas fijadas a priori en los dos velocistas africanos: Van Niekerk (Sudáfrica) e Isaac Makwala (Botswana), ambos especialistas en los 400 que se enfrentaban a los de 100-200 metros.
Representan concepciones del entrenamiento distintas del doble hectómetro, territorio intermedio. Finalmente se impuso la mejor resistencia a la velocidad, pero no de los cuatrocentistas sino de los velocistas más puros. En ese sentido, hubo sorpresa. Porque Niekerk, que partió por la calle 3, en ligera desventaja con Ramil Guliyev (Turquía), en la cinco, hizo valer su mejor capacidad acelerativa, ya que posee un registro de 9,94s en el hectómetro. A falta de 50 metros marchaba en cabeza.
Sin embargo, a mi juicio, desplegó una mala distribución del esfuerzo. Puso demasiado empeño en situarse en carrera y llegó a los últimos 10 metros ligeramente crispado, situación que aproveché el turco que venció con el peor registro (20,09 sg) desde los mundiales de Paris del año 2003 (20.30 sg). Bolt nos tiene mal acostumbrados.