Un asiduo de los juzgados

Villar tiene otras causas abiertas, como el de las subvenciones para Haití, las ayudas al Recre o el irregular proceso electoral


redacción / La Voz

A estas altura, ya no sorprende que Ángel María Villar haya sido detenido en la mañana de ayer. El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) hace años que visita los juzgados, investigado por supuestos escándalos de corrupción. Procesos que todavía siguen abiertos. 

¿Quién lo ha denunciado?

El exsecretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal, ha sido uno de los pocos que intentó plantar cara a Villar, instándolo a que cumpliera la ley. El expresidente del CSD cesó de sus funciones cansado de luchar contra corriente, pero antes de abandonar denunció una serie de anomalías que ahora han derivado en la investigación que dirige el juzgado central número 1, con el juez Pedraz a la cabeza. 

¿Acumula otras causas?

Sí. Aunque ahora la cúpula de la federación está sujeta a examen por la operación Soule, Villar está siendo investigado por otras muchas y variadas causas, buena parte de ellas denunciadas por Miguel Galán: la utilización irregular de subvenciones con destino a Haití», las ayudas al Marino y Recre, el caso de las camisetas y las irregularidades electorales. 

¿Qué es el caso Haití?

El Juzgado de Instrucción número 4 de Majadahonda admitió a trámite una denuncia presentada por Miguel Ángel Galán contra Villar y lo ha declarado como investigado (antes imputado), por una subvención de 1,2 millones de euros concedida en el año 2010 por el CSD a la federación, que la había solicitado para planes de cooperación (entre ellos, proyectos en Haití). La federación no justificó los gastos ni su destino y el CSD reclamó su devolución, más los intereses de demora (300.000 euros). Villar intentó mitigar el golpe devolviendo de forma preventiva el dinero, pero la investigación sigue en curso. 

¿Hubo trato de favor al Marino y al Recre?

Villar también está imputado por el juzgado de Majadahonda por el caso del Recre y del Marino, en otra denuncia de Galán. Consiste en una presunta malversación de fondos, administración desleal, prevaricación y corrupción deportiva, tras el supuesto trato de favor a los equipos de fútbol Recreativo y Marino (de Tenerife) en la concesión de préstamos.

¿En qué consiste el caso Camisetas?

Hace unos días, Galán estaba dispuesto a realizar una nueva denuncia en otro supuesto ejercicio de corrupción de la federación, el «caso Camisetas». Una página oficial de la RFEF subastó artículos relacionados con la selección (invitaciones para cenas de gala, camisetas...) y se sospecha que su recaudación fue destinada para financiar la última campaña electoral de Villar (dirigida por su hijo Gorka). 

¿Hubo irregularidades electorales?

Hace unos meses, se celebraron las elecciones a la federación. En ellas, Jorge Pérez intentó desbancar a Villar, pero no pudo. El exsecretario general denunció toda una serie de irregularidades que ahora deberá investigar la justicia ordinaria, tras la inhibición del Tribunal Administrativo del Deporte. Los argumentos son múltiples. Por una parte, entienden que el proceso electoral ha estado adulterado desde el principio porque Villar se puso al frente de la Junta Gestora de la federación y desde ahí hizo campaña a su favor. Lo hizo, aprovechándose de que la proclamación de candidatos no es hasta semanas después de la elección de asambleístas, que es en realidad en donde se decide todo. Además, se quejan de la parcialidad de la Comisión Electoral de la RFEF, en concreto de Francisco Rubio, al que acusan de haber llevado todo el control en el recuento de votos. Dicen que este miembro fue el que decidió qué votos valían y cuáles no, a pesar de que hubo cerca de mil que llegaron fuera del plazo (y fueron aceptados) y otros presentaban diversas irregularidades. También que los presidentes de las territoriales incumplieron su deber de imparcialidad.

Un engranaje feudal para perpetuarse en el cargo durante casi tres décadas 

Villar es presidente de la RFEF desde 1988. Solo cuatro jugadores de la selección habían nacido: Iniesta, Ramos, Piqué y Silva. 

¿Por qué Villar lleva 29 años al frente de la federación española?

Porque ha conseguido montar una red feudal, en la que las federaciones territoriales ejercen su poder sobre sus jugadores y sus clubes, que son a la postre los que votan. Un engranaje perfecto que solo se entiende por la existencia de un sistema electoral arcaico, seudodemocrático.

¿Quién lo ha mantenido ahí?

Solo tres presidentes de federaciones territoriales apostaron por el cambio en las últimas elecciones (Galicia, Andalucía y Aragón). El resto son cómplices. Los otros votantes sempiternos de Villar, elección tras elección, son la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), liderada por Luis Rubiales, y el Comité Técnico de Árbitros (CTA), dominado por Victoriano Sánchez Arminio. Estas amistades suponen controlar el 75 % de la asamblea de la RFEF. De ahí que ya ni haya elecciones.

¿Tiene oposición?

Sí. El problema es que no son capaces de derribar el sistema medieval armado. Gente como Javier Tebas, presidente de la Liga; Jorge Pérez, exsecretario general de la RFEF; o Miguel Galán, precandidato que ha denunciado en los juzgados multitud de supuestos delitos de Villar, han cuestionado en numerosas ocasiones la forma de actuar de la federación española.

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