¿Qué hacemos con los que mantuvieron a Villar?


Nadie puede echarse las manos a la cabeza. Quien no supiera la letra grande de lo que acontecía en la Federación Española de Fútbol es porque no tuvo interés en saberlo. El tiempo dirá si la justicia sustancia todo aquello sobre lo que ha encontrado indicios o pruebas más o menos sólidas. Pero lo que resulta innegable es que Villar dirigía un chiringuito de muchos millones de euros y lo hacía saltando entre difusas líneas que apenas conseguían delimitar el territorio de lo ético y el de lo legal. José Ramón Lete debería suspender de inmediato a Villar como presidente de la federación. Sería una vergüenza para España que antes lo hicieran desde la FIFA o desde la UEFA o incluso, quién sabe, que dimita el propio dirigente. Aunque es difícil aventurar lo que se hará desde el Gobierno vista la actitud contemplativa que ha evidenciado el ministro Méndez de Vigo, quien conociendo la realidad de la situación favoreció a su manera que Villar ganara las elecciones. ¿Y seguirá defendiendo a Villar Alejandro Blanco? ¿Y los miembros del TAD? ¿Y los presidentes de las territoriales? ¿Y Rubiales? No nos olvidemos que Villar no ha actuado en soledad. ¿Qué hacemos con todos sus amigos? ¿Y quién repara el daño a Miguel Cardenal? Abandonado por su propio Gobierno cuando descubrió toda la trama que ahora estalla.

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¿Qué hacemos con los que mantuvieron a Villar?