Si no marca Messi, KO casi seguro

La dependencia del argentino sigue condicionando los éxitos del Barcelona

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BARCELONA / COLPISA

La afición del Barça dio el primer paso. Ni un reproche a sus jugadores en los últimos minutos del infructuoso intento de remontada contra la Juventus, sino todo lo contrario. Ovación, el himno cantado a capela y las banderitas entregadas por el club para el mosaico inicial, cuando el sueño de la semifinal de la Liga de Campeones estaba vivo, ondeando para despedir a su equipo de Europa. Fue un agradecimiento espontáneo, quizás la señal del tantas veces anunciado fin de un ciclo exitoso que se prolonga desde el 2005, durante más de una década, pero también fue una invitación a pelear por la Liga hasta el final. Y eso significa ganar al Real Madrid el domingo en el clásico del Bernabéu.

El fútbol es tan extraño que hubo más silbidos a Cristiano Ronaldo el martes en Chamartín, pese a la clasificación del Real Madrid y a sus tres goles, que a Messi, con el Barça fuera de la Liga de Campeones en cuartos de final por segunda temporada consecutiva y sin puntería del 10 en los metros finales pese a disponer de varias ocasiones. El madridista sale de los cuartos de final con cinco goles al Bayern y el barcelonista sin ninguna diana ni ninguna asistencia.

En la evolución lógica de dos físicos muy distintos, el musculado Cristiano podrá evolucionar hacia un ariete a la vieja usanza, un tanque de área que le permitirá prolongar su carrera cerca de gol, y el pequeño Messi está llamado a retrasar su posición para crear juego al estilo Xavi o Iniesta más que para definir. El problema para el Barça es que ya es su mejor organizador sin haber dejado de ser su mejor finalizador. Y hacerlo todo es imposible.

El Barça rodeó al argentino de Neymar y Luis Suárez para evitar la Messidependencia, pero sigue existiendo, para bien, casi siempre, o para mal en ocasiones señaladas, pero importantes. 

Sin gol

Las despedidas del equipo azulgrana en la Liga de Campeones desde que Messi subió al primer equipo siempre han sido en eliminatorias en las que no ha marcado el argentino. Los cuartos de final ante el Juventus, sin gol del Barça en 180 minutos se suman a los de la temporada 2015-2016 ante el Atlético (2-1 al Atlético con doblete de Luis Suárez y 2-0 en el Calderón). Estos cuatro partidos los disputó Messi en plenitud de condiciones y con el Barça a un buen nivel, pero no marcó.

En los cuartos de final de la 2013-2014, también ante el Atlético, marcó Neymar en el 1-1 del Camp Nou antes del 1-0 de la vuelta. Pero aquel Barça del Tata Martino ya vivía en un estado depresivo, algo parecido en las semifinales de la 2012-13 con Tito Vilanova, cuando Messi jugó lesionado la ida en Múnich ante el Bayern (4-0) y ya fue baja en la vuelta (0-3).

En la última semifinal perdida con Pep Guardiola (2011-2012 ante el Chelsea) tuvo la actuación más parecida a la del miércoles. Tras el 1-0 de Londres, en el 2-2 del Camp Nou el argentino estuvo en todas, pero con el punto de mira desviado, hasta para lanzar un penalti al travesaño. Y en la anterior desperdiciada con el técnico catalán (2009-2010 ante el Inter), Pedro marcó en Italia en la ida (3-1) y Piqué en la vuelta (1-0) en un partido en el que Messi evidenció con su juego sus problemas de relación táctica en el campo con Ibrahimovic. El falso 9 no estaba a gusto con el 9 gigante que le colocó Guardiola por delante.

Tampoco marcó en las eliminaciones ante Manchester United (semifinal de la 2007-2008) y Liverpool (los octavos de la 2007-2008), ni en el K. O. de la 2004-2005 en octavos ante el Chelsea. Ahora le toca centrarse en el clásico, un buen cicatrizador de heridas si gana el Barça, pero con peligro de infección si pierde.

Bale apura su recuperación y trabaja con el grupo

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Ausente el martes en el Bernabéu en la vuelta de cuartos de la Champions a causa de una nueva lesión en el sóleo derecho, Gareth Bale regresó ayer al trabajo de grupo con el Real Madrid y, si no surge ningún contratiempo, estará el domingo en el clásico contra el Barça.

El regreso del extremo galés a la titularidad supondría dejar fuera del once a Isco, que tras su exhibición en El Molinón y, beneficiado por la baja de Bale, formó parte del equipo titular el martes frente al Bayern, con cambio de sistema de Zinedine Zidane para defender el 1-2 de Múnich.

Aunque Bale no está en forma y atraviesa peor momento que Isco, Marco Asensio y Lucas Vázquez, el galés apura las horas para jugar el clásico y ser de nuevo alineado junto a Benzema y Cristiano Ronaldo, lo que supondría recuperar a la BBC en ataque y romper el supuesto equilibrio que se le reclama al Real Madrid en los partidos trascendentales y contra rivales de gran potencial ofensivo, como fue el Bayern y será el Barça en el Bernabéu.

Con Bale, Zidane recuperaría el discutido 4-3-3, cuando ante los alemanes el técnico francés modificó el dibujo a 4-4-2 en rombo, con Isco en el vértice, y en la segunda parte, ante el vendaval del Bayern, se vio obligado a reforzar el centro del campo con Asensio y Lucas Vázquez.

Gareth Bale tuvo que retirarse a los 59 minutos del partido de ida de cuartos en el Allianz Arena con molestias en su pierna derecha y once días después tiene serias opciones de enfrentarse al Barcelona. «Yo espero que pueda estar con nosotros en el clásico, pero no lo aseguro. No puedo decir más, porque es el día a día el que dirá si está listo», reconoció Zidane la víspera de recibir al Bayern de Múnich.

«Gareth ha trabajado muchísimo para volver con el equipo y después de tres meses de baja estaba muy ilusionado, pero tiene alguna molestia que le impide estar bien. Espero que en pocos días esté con nosotros. Contra el Bayern no va a estar porque no queremos arriesgar, pero se merece estar con nosotros este fin de temporada», subrayó Zidane el pasado lunes.

Con la única duda de Bale, el resto del equipo titular del Madrid en el clásico sería el mismo que salió frente a los germanos, es decir, con Keylor Navas en portería, Carvajal, Nacho, Sergio Ramos y Marcelo en defensa, Modric, Casemiro y Kroos en el mediocampo y Cristiano Ronaldo y Benzema en punta.

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