Los deseos del señor LaVar


A finales de la década de los ochenta del siglo pasado LaVar Ball fue un discreto jugador de fútbol americano y un mediocre baloncestista. Hizo sus pinitos en las universidades de Washington State y Cal State Los Ángeles, en las que su referencia alude a 2 puntos de promedio. Por tanto, LaVar está tan lejos de tener algún día un hueco en el Salón de la Fama -el santuario para rendir tributo a los mitos del deporte de la canasta- como de que los padres que protagonizaron la viral pelea durante un partido de infantiles tengan bajo su protección al próximo Messi o Ronaldo.

Igual que los progenitores de los niños del Alaró y Collerense, LaVar tiene por costumbre abochornar de vez en cuando a sus hijos. Así, estos días, en pleno March madness, esa bendita locura que envuelve cada año por estas fechas las canchas del baloncesto norteamericano, LaVar ha anunciado a todo aquel que quiere oírle que sería capaz de superar a Jordan en uno contra uno o que su hijo mayor, Lonzo -acaba de cumplir 19 años- es mejor jugador que Stephen Curry. Al parecer, su empeño vital ha respondido al intento de construir al nuevo Jordan, no solo con Lonzo, también con sus hermanos LiAngelo y LaMelo, de 18 y 15 años. Ni caprichos ni vacaciones, el objetivo desde su más tierna infancia ha sido convertirlos en «los mejores», en los nuevos Jordan..., en máquinas de fabricar dinero, porque, al fin y al cabo, de eso se trata. ¿Cómo entender si no que al abrigo de las habilidades de sus hijos ya disponga de una marca propia o reclame a las firmas deportivas contratos de patrocinio de mil millones de dólares? La verborrea de LaVar ha cuestionado incluso los hábitos paternos de LeBron James o Charles Barkley; sin duda, alimento para la maquinaria mediática y la cara A -igualmente bochornosa, por más que aparezca como más civilizada- de lo que los padres de Mallorca resolvieron a puñetazos.

Por cierto, todo apunta a que Lonzo -una figura en la Universidad de UCLA, con la que cayó el viernes en octavos de final de la Liga Universitaria- apunta al número 2 del próximo draft. Una figura en ciernes, como LiAngelo y, sobre todo, LiMelo, a los que también les espera UCLA. Así lo decidió LaVar, su padre.

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