Poca caza pero mucha diversión

La lluvia nocturna y el calor de la jornada inaugural minimizaron el número de piezas capturadas en la provincia de Ourense


ourense / la voz

«Apenas vamos a encontrar conejo, con el agua que ha caído y esta temperatura los perros lo tendrán difícil para encontrar un rastro». Era la predicción que realizaba Moncho Guzmán a las ocho de la mañana en la localidad ourensana de Vilamarín y lo cierto es que la clavó.

Él y su pandilla son socios del Tecor Santa Águeda y fieles de esa tradición ancestral que representa la apertura de la campaña de caza menor. No en vano, la mayoría aprendieron el noble arte con sus progenitores a muy temprana edad, con excepciones que confirman la regla, como la de Carlos Montesinos: «Yo me crie en la ciudad, pero es cuando llegas aquí y entras en contacto con el monte que te aficionas por completo». Hoy en día es el vicepresidente de la citada sociedad cinegética y no oculta la cruda realidad: «El gran problema es que se fueron los agricultores y sin cultivos abunda la maleza. Ahora la caza menor escasea y lo que entra es el jabalí y, curiosamente, también el corzo».

Eso sí, su pasión sigue intacta y no tiene que recurrir a ordenadores para recordar «de cabeza» que Santa Águeda cuenta con 387 compromisarios que patean sus 22.000 hectáreas, a lo largo de municipios como el citado de Vilamarín, A Peroxa, Coles, Amoeiro, Maside y O Carballiño -en concreto su parroquia de Seoane-, en un terreno en donde han intentado que la fauna sea autóctona en todo momento, aún con esa asignatura pendiente de los desbroces y los nuevos cultivos.

El grupo de cazadores se reagrupó ayer a mediodía para hacer balance, tras moverse por parejas o incluso en solitario en algún caso. Eduardo Gómez era el que colgaba un ejemplar de su cinturón y admitía: «Nos divertimos bastante, pero conejos había pocos, vimos alguna perdiz y un faisán, pero no llevábamos perros para eso y tampoco íbamos a disparar por disparar».

Fidelidad canina

José Ramón Guzmán -no confundir con Moncho- y Manolo Vázquez coincidían en impresiones antes de compartir mesa y mantel. Porque la tradición de abrir la temporada de caza menor es algo más que salir al monte para probar fortuna o simplemente testar como está la población animal del coto o sus veredas y recovecos. La estrecha relación con los perros también salta a la vista y las fieles Pinta y Perla no se despegaban de Moncho, mientras valoraba la opción de continuar en la sesión vespertina.

Y es que en Vilamarín también hubo batida de caza mayor en la jornada del sábado y la actividad física pasa factura al cuerpo, antes de volver al trabajo de cada lunes. Ya se sabe, toca adaptarse a los tiempos.

Declive de las capturas en Lugo

La primera jornada de caza menor de la provincia de Lugo se resolvió con un declive general en cuanto al número de capturas, tanto en conejos como perdices. Pese a que en algunos lugares se consiguieron unas cifras parecidas a las de la pasada temporada, la tendencia es a la baja en los tecores.

Una de las preocupaciones en la provincia es el descenso radical que, en algunas zonas, se está produciendo en el número de conejos. Por enfermedad o por la desaparición de sus hábitats naturales, su presencia disminuye pese a los intentos por fomentar la repoblación. En la zona de O Corgo, la jornada fue discreta en líneas generales. La presencia de perdices fue similar a la de años anteriores, es decir, más bien tirando a escasa. También pudo influir que la cosecha de maíz se ha retrasado.

En cuanto a los conejos, la escasez fue la nota dominante. Pese a que se intentó repoblar algunas zonas, la cantidad de ejemplares ha descendido en las últimas semanas. Los excrementos o los rastros apenas eran perceptibles para los cazadores. En la zona de Guitiriz, la actividad se mantuvo en una línea similar a la de la pasada temporada. Pese a que las lluvias caídas durante la noche no ayudaron, el número de capturas de conejo fue aceptable en algunos tecores.

Algo similar sucedió con las perdices, cuya población podría haber descendido ligeramente. No obstante, el número de capturas pudo ser parecido al de otras campañas. En la zona de A Pobra de San Xiao, la escasez de conejo fue total. Pese a los intentos por revitalizar la población, muchos cazadores regresaron de vacío. Un poco mejor les fue a los que persiguieron perdices.

Bergantiños y Deza salvan la media gallega

En la comarca de Deza se dieron condiciones óptimas para seguir rastros. A primera hora de la tarde más de un cazador aún seguía en el monte y los presidentes de varios de los tecores de la zona, entre ellos los de Lalín, Silleda y Rodeiro, coincidían al afirmar que fue «un buen día de caza» en el que se cobraron bastantes piezas, especialmente para la perdiz y el conejo, a lo que se sumó la caza también de alguna liebre.

El presidente de la asociación de caza de Silleda, Jesús Pérez Caramés, comentaba que «sentíanse bastantes tiros», prueba de que las piezas abundaban. Indica que «o primeiro día é cando hai máis xente que sabe onde está a caza». Los aficionados esperan que la temporada sea buena y pueden resarcirse después de unos cuantos años malos y alguno en el que los conejos brillaron por su ausencia. Este año la población se recuperó un poco y las perdices también salieron adelante. La única competencia que tienen, de momento, dicen, son los depredadores.

Costa da Morte

A excepción de Cerceda y Fisterra, la jornada inaugural se puede considerar positiva en la zona de la Costa da Morte. Los responsables de los diferentes tecores destacaron que hubo perdices, faisanes, conejos y liebres, aunque no hubo mucha cantidad y las cobradas eran de repoblaciones de los propias entidades a lo largo del año.

El presidente del la Venatoria de Bergantiños, que dispone de la mayor extensión de terreno, Manuel Vázquez Lito, consideró que era una jornada aceptable. Él y varios compañeros acudieron a la zona de Corme con relativo éxito en la captura de perdices y faisanes. También en esa línea estaban José María Álvarez, de Coristanco, o Pedro Nieto, de Zas, entre otros. En estas zonas se cobraron conejos o liebres y perdices. El buen tiempo inesperado también contribuyó a un resultado «mejor del esperado».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Poca caza pero mucha diversión