Toro abandera una nueva etapa

Galicia suma un oro y cuatro diplomas en unos Juegos de transición con la irrupción de varios jóvenes


Una nueva etapa para el deporte gallego en Río. El palista nacido en Isla Margarita (Venezuela) y criado en Viveiro protagonizó una de las regatas más espectaculares del programa olímpico de piragüismo. Invicto en cualquier manga de cualquier prueba de K-2 200 en los últimos seis meses junto a Saúl Craviotto, firmó la medalla gallega en Brasil. Abandera la nueva generación de deportistas del país. Por su explosividad, su ambición y la madurez adquirida durante el último año de trabajo mano a mano con uno de los españoles más laureados en los Juegos, que ya tiene cuatro metales. Su triunfo en la Lagoa Rodrigo de Freitas permite que Galicia no se baje de lo más alto del podio desde el año 2004, cuando empezó el fenómeno de David Cal. Precisamente la retirada del palista de Cangas y la ausencia por lesión del pentacampeón mundial de triatlón, Javier Gómez Noya, dibujaban ese escenario de transición.

Toro debe ahora replantearse su futuro. El piragüismo reduce su programa de cara a los Juegos de Tokio 2020. Según la propuesta de la federación internacional, su prueba de K-2 200 desaparece. Toro ya avanzó a La Voz que el K-1 200 o el K-4 500 pueden convertirse en sus distancias de cara a la cita de Japón.

El mismo día del oro del piragüista de Viveiro, Galicia se quedó a las puertas de otra medalla legendaria. La pontevedresa Támara Echegoyen, campeona olímpica en Elliott 6m en Londres y vigente ganadora del Mundial en 49er FX, llegó líder a la medal race de la bahía de Guanabara. Cuatro barcos estaban virtualmente empatados en la lucha por tres medallas. Y la última manga, bajo el Pan de Azúcar, apartó a la deportista gallega de un podio que habría hecho justicia a su constante progresión durante el ciclo olímpico. Cerró su participación en Río con cuatro triunfos parciales, algo que no superó ninguna rival.

Echegoyen, seducida por la vela oceánica, todavía no sopesó su futuro para el siguiente ciclo olímpico. En similar situación se encuentra Teresa Portela, sexta en K1 200 para conseguir su quinto diploma. Con 34 años y la participación en cinco Juegos a sus espaldas, irá decidiendo su futuro en el piragüismo «temporada a temporada». Vincula su continuidad a que la motivación siga intacta, por encima de los resultados. Rodrigo Germade y Óscar Carrera hicieron historia al llevar a Río a un barco español que llevaba 20 años alejado de los Juegos. Su K4 1.000 igualó aquel quinto puesto de Atlanta 1996. Con 25 años y su primer diploma olímpico, estudiarán los planes de la Federación Española de Piragüismo de cara a Tokio.

Los cuatro diplomas gallegos se completan con el que lograron las rugbiers Vanesa Rial y Paula Medín. Disfrutaron de sus primeros Juegos pero no completarán el siguiente ciclo por su veteranía. Fueron séptimas.

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