Los marines entran en cuarentena

La selección de Estados Unidos genera dudas pese a no haber perdido todavía ningún encuentro en el torneo olímpico


Redacción / La Voz

La selección de Estados Unidos está cumpliendo en Río con el guion establecido en cuanto a las victorias. Ha cerrado la primera fase como único conjunto invicto del torneo olímpico. Sin embargo, las formas de los muchachos de Coach K han generado inquietud en su país. Australia, Serbia y Francia demostraron algunas de las debilidades que poseen los norteamericanos. Esos síntomas de fragilidad han sembrado dudas en el equipo de las barras y las estrellas y han elevado la esperanza de sus rivales de poder subírseles a las barbas.

La última derrota de Estados Unidos en un torneo olímpico se produjo en Atenas, hace doce años. Entonces, Argentina apartó a los norteamericanos de la final con un triunfo por 89-81. Manu Ginóbili, autor de 29 puntos, liderara la rebelión albiceleste. Estos días, en Brasil, los fantasmas de un nuevo varapalo han crecido alrededor del equipo de Coach K. Los dos plácidos viajes firmados ante China y Venezuela dieron paso a otros tres triunfos más sufridos de lo que se esperaba. Y ahora, con los cuartos de final a la vuelta de la esquina, el margen de error no existe.

Paul George, uno de los integrantes del equipo estadounidense, reconoció tras la victoria sobre Francia que las cosas no marchan según el plan establecido. «Pensábamos que los partidos iban a ser más fáciles y que los íbamos a dominar», manifestó. El sufrimiento padecido principalmente en los choques frente a Australia y Serbia desencadenaron algunos gestos de frustración de los jugadores profesionales. Las sensaciones no acompañan.

Un periodista estadounidense le preguntó a Coach K después del partido de Francia por los problemas del equipo norteamericano para defender los bloqueos directos. La respuesta del técnico vino en forma de pregunta: «¿Quieres venir a sentarte aquí?». Se hurgó en la herida de un conjunto que está dando síntomas de fragilidad en las dos partes del campo.

Muchos puntos

Una vez más, Estados Unidos se amarra a su capacidad anotadora para dominar los partidos de un torneo internacional. La media de puntos por encuentro durante la primera fase ha sido de 104,8 y Serbia, que encajó 94, fue el que menos recibió del combinado de Coach K.

Pero el primer problema del equipo de las barras y las estrellas aparece en la otra parte del campo. A Estados Unidos le gusta apretar en primera línea y anticiparse en las líneas de pase. Pero los rivales le han visto la matrícula después de cinco partidos.

Las acciones de dos contra dos defensivas se han convertido en una tortura para los norteamericanos. La defensa del bloqueo directo hace aguas. Los de Coach K suelen optar por situaciones de dos contra uno o cambios automáticos, pero reducen la presión sobre el balón. Serbia y Francia sacaron petróleo de ese tipo de acciones.

Otro de los talones de Aquiles que están ofreciendo en la parcela defensiva tiene que ver con la continuidad. A medida que pasan los segundos, algunos jugadores se relajan. Aparecen los despistes y los cortes agresivos hacia el aro de los rivales les hacen mucho daño. Serbia, con una excelente circulación de balón por momentos, se rehízo después de ir perdiendo por 18 puntos.

Los jugadores estadounidenses también se han visto sorprendido por la dureza con la que se aplican algunos de sus adversarios. En este sentido, sufrieron principalmente contra Australia -Baynes generó ventaja en cada bloqueo sobre Irving- y Serbia, que les hizo mucho daño en posiciones interiores.

Críticas

A medida que han avanzado los encuentros en el torneo olímpico, las críticas hacia la selección estadounidense se han recrudecido. Hace un mes y medio, un periodista de la revista Sports Illustrated calificó al combinado de Coach K como un «equipo B plus, no un Dream Team». Ahora, restan tres balas para que un rival baje a la tierra a un conjunto que echa de menos a Lebron James o Stephen Curry.

Y mientras el debate sobre la vulnerabilidad del equipo norteamericano se intensifica, sus próximos adversarios van tomando nota de las fisuras que presentan los estadounidenses. Corren mejor hacia delante que hacia atrás, se les olvida por momentos el sentido colectivo, no explotan el juego interior... Pero después, ese plan hay que plasmarlo sobre la pista. Y no es fácil.

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