Pese a que su programa de pruebas es siempre tremendamente exigente, parece lógico que Katinka Hosszu empiece a centrarse en aquellas en las que más probabilidades de conseguir el triunfo, donde se le ve más segura y el 200 mariposa no parecía dentro de este rango. Además, ahora está menos presionada, no tiene nada que demostrar. Ya ha conseguido romper la última frontera que le faltaba: la de un oro olímpico. Eso le permite encarar los siguientes desafíos en la piscina de Río con más calma. Tiene margen para hacer cálculos. Algo impensable si las cosas no marchasen como tanto su entrenador como ella habían planeado.
En cuanto al oro en el 100 espalda no me sorprendió tanto que ganase Hosszu, sino el bajo rendimiento que tuvieron las nadadoras australianas. Sobre todo, Emily Seebohm, consistente durante todo el año y que acabó con un tiempo decepcionante.
Hosszu va a dar guerra en todo lo que nade y, por lo visto ayer, quizás se haya marcado como objetivo hacer pleno de medallas de oro.
Pepín Rivera es el director técnico del Club Natación Santa Olaya de Gijón.