Las etapas quemadas

Carlos Melchor AL OTRO LADO

DEPORTES

11 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Ha pasado un año tras la llegada de Tino Saqués y no queda ni rastro de lo que se planteaba como el proyecto estable a largo plazo para el Lugo. Solo tierra quemada y un volver a empezar de cero tras lo que se puede catalogar como un evidente fracaso ejecutivo. Cuando en tan solo unos meses los dos pilares de tu proyecto son liquidados, sea por la razón que sea, la sensación que queda de improvisación y fragilidad es inevitable. Es el riesgo que tienen los contratos de larga duración, que te pueden dejar con las vergüenzas al aire fácilmente, ya sea por errar en el perfil del contratado o por vender algo en lo que realmente no crees.

Lo peor de todo es que, tras estos acontecimientos, cualquiera podría pensar que deportivamente la temporada ha sido un desastre. Cierto es que el último tramo de la temporada dejó un regusto amargo por la dolorosa falta de combatividad de los nuestros, pero el objetivo primario, que no era otro que la permanencia, fue logrado con creces y comodidad. No es lo que se da a entender cuando necesitas construir todo desde los cimientos de nuevo.

A uno le parecía ilusionante la apuesta y el perfil de los escogidos para poner en marcha este Lugo. Y más aún lo que daba a entender: estabilidad después de uno de los momentos más convulsos por los que ha pasado el club. Esa era la gran baza de Saqués a su llegada para convencer a los más remisos. Ha sido malgastada doce meses más tarde a fuerza de girar y contragirar el timón. Más motivos para los ajustes de cuentas entre una afición de por sí extremadamente polarizada. Los miembros de la cofradía del no a todo tienen trabajo extra estos días, recordando a los más crédulos que «esto era visto» y «que ya lo decían ellos». Un fácil ejercicio de futurología cuando nunca gusta nada de lo que se hace.

Mientras tanto, si unos se van, nuevos fichajes para el área técnica llegarán, probablemente con la venia del asesor deportivo en la sombra, rol curioso el de este, por cierto. No se sabe si está o no está. Solo cabe desearles suerte, que aporten sus conocimientos futbolísticos con sabiduría y, sobre todo, que les dejen trabajar sin injerencias. La pelota seguirá dictando sentencia.