A Coruña / La Voz

Extraños tiempos estos para el fútbol inglés en los que el romanticismo lo encarna un antiguo zaguero italiano. Claudio Ranieri no solo le ha dado la Premier a un club menor repleto de jugadores con cartel de secundarios, sino que eligió a su madre como compañía para el día en que se consumó su triunfo. Mientras la plantilla se reunía en casa del goleador del equipo, el míster completaba una visita fugaz a doña Renata, la señora de 96 años que hace 65 parió un técnico campeón. El momento en el que Hazard dejaba sin opciones de título al Tottenham pilló al entrenador romano en su camino de vuelta a las islas. Allí los numerosos hinchas arremolinados en torno al hogar de Vardy festejaban ya el milagro del Leicester.

Triunfo en diferido

Un título por la escuadra

El único lunar de este éxito histórico, cargado de elementos épicos, se lo puso el broche. Porque la gente de Leicester no pudo ver a sus muchachos conquistar la gloria en el campo, y tuvo que confirmarse con un triunfo en diferido, producto de la renuncia del único rival vivo en la pelea.

El domingo estaba todo preparado para una coronación a lo grande. Se había buscado incluso un escenario inmejorable. Pocas canchas tienen la mística de Old Trafford, el teatro de los sueños, y hasta allí se fueron los de Ranieri, abandonando el funcional Kings Power Stadium en busca de una victoria definitiva. Pero Van Gaal sigue empeñado en maquillar su horrible temporada y el United decidió apurar las opciones de meterse en la Champions firmando un empate con el líder. Acabado el encuentro, los zorros le sacaban ocho puntos al Tottenham, que disponía de tres partidos para recuperar terreno. Fracasó en el primero.

Ayer tocaba derbi de Londres y el conjunto de Pochettino salió embalado. Al llegar al descanso ganaba por 0-2 al Chelsea. Sin embargo, los cambios le funcionaron a Hiddink y en el minuto 83 Hazard ponía en la escuadra un balón que valía una liga. Los blues, otros que han completado un curso infame, se anotaban al menos el tanto de sabotearle la campaña al vecino.

Campeón insospechado

Elvis está vivo

La celebración del espectacular tanto del belga en Stanford Bridge se propagó de inmediato 100 millas al norte, donde los más escépticos fans de los zorros pudieron por fin descansar en paz. Pocos confiaban este verano en que un equipo que había salvado por un pelo la categoría (era colista en la jornada 25) fuera a ganar el campeonato un año después. «Las casas de apuestas le daban las mismas opciones que a la posibilidad de que Elvis apareciese vivo», recordaba ayer la BBC.

Muchos han querido ver en el desenlace de la Premier la prueba de que cualquiera puede aspirar a un trofeo de liga - «Esto demuestra que el dinero no es una garantía de éxito», aseguraba hace un par de días Ranieri-, pero no han faltado voces que refuten esa idea. «No creo que esto sea una lección (...) Tienen un mérito enorme, pero no creo que se vayan a mantener en la cúspide; todos los equipos grandes se hacen en base al dinero», razonaba Pellegrini en una entrevista en El Mundo.

Plantilla de retales

Los desarrapados de Mahrez

Ahora que las redes sociales son ya parte de la equipación de cualquier futbolista no podía faltar en Internet un vídeo de lo sucedido en la casa de Vardy. Lo grabó el lateral Christian Fuchs y resume la gran sintonía del plantel.

Grupo en el que destacan el anfitrión de la fiesta y el extremo argelino Riyad Mahrez. El primero (22 tantos esta temporada) llegó a disputar partidos con una tobillera electrónica tras ser detenido por asalto cuando tenía 20 años (29, hoy) y hace cuatro militaba en categoría no profesional. Al segundo, elegido mejor jugador de la Premier, le costó darse a conocer en Francia. Líderes, junto al centrocampista NGolo Kante de una escuadra de retales. Gente como Kasper Schmeichel -«Si conoces un club que necesite portero házmelo saber», llegó a escribirle su agente a un periodista- que han concluido en Leicester un largo peregrinar.

La batuta de Ranieri

Benditas Islas Feroe

Tan variopinto elenco cayó en manos de un técnico cuyo último servicio antes de ser reclutado consistía en una derrota frente a las Islas Feroe dirigiendo a Grecia. El dueño de los zorros, un millonario tailandés, confío en la experiencia del apagafuegos romano. «¿Claudio Ranieri? ¿En serio?», reaccionó el histórico Gary Lineker al conocer la decisión. Hoy el antiguo jugador del Leicester es un fan más del míster. Y de Renata, la madre que lo parió.

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El Leicester cambia el cuento