Tras cuatro años de penitencia por las deudas, los de Glasgow regresan a primera
11 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Después de todo, quizá haya merecido la pena. De qué otro modo iba a conquistar el Rangers un trofeo menor, reservado a los equipos más humildes de Escocia. Los cuatro años de purgatorio para los protestantes concluyeron el pasado martes con una victoria frente al Dumbarton, pero los festejos tuvieron su réplica ayer, con 45.000 hinchas de los gers rozando el lleno en Hampden Park para ver de cerca la final de la Petrofac Training Cup. Una especie de Copa Diputación que se disputan entre 32 equipos de la segunda, tercera y cuarta categoría escocesa. Por todas ha pasado el conjunto de Glasgow, el que presume de ser el más laureado del planeta, con 117 títulos.
Una condición de grande que no le sirvió para esquivar ese ciclo trágico tan repetido desde la ultraprofesionalización del fútbol. La ambición creció por encima de los ingresos y se llevó por delante al equipo, que pasó de la gloria a la refundación. De su 51 campeonato de liga en el 2011, a la administración concursal y la relegación del 2012. El Rangers (ya no más con el Glasgow delante), que había pasado 140 años en primera división, se iba a la cuarta por las deudas (26 millones de euros con Hacienda) y sin poder fichar por un año.
Se esfumaba el duelo de mayor rivalidad europea, el Old Firm, que enfrentaba en un campo de Escocia la fe católica y la protestante; las ansias de independencia de parte de la cercana Irlanda con la lealtad a la bandera de la Unión. Una cita histórica que resucitó como semifinal copera la pasada temporada y que se repetirá esta semana bajo la misma forma. El Celtic será el escollo en la carrera del Rangers hacia su particular triplete, con dos títulos ya en cartera: el de la Championship y el de la Training Cup.
El último llegó con goleada (4-0) al modestísimo Peterhead, el mismo rival ante el que empataron a dos el 11 de agosto del 2012, en el partido del debut en la cuarta categoría. Aquella campaña concluyó en ascenso, como la siguiente, y al contrario que la pasada. En la 2014-2015 el Motherwell detuvo la hasta entonces imparable escalada de los Gers a la altura de las eliminatorias de promoción.
Propuesta ofensiva
Un cruce que esta vez ha preferido ahorrarse el equipo que dirige Mark Warburton. Catorce puntos (y un partido menos) le lleva ya al Falkirk, segundo. Suficiente, a falta de cuatro jornadas. Ascenso amarrado con fútbol vistoso y extraordinariamente ofensivo, reflejado en los 83 goles a favor. 25 llevan la firma de la estrella de Ibrox Park: Martyn Waghorn, un delantero inglés que hace solo un par de cursos le hacía los coros a Jamie Vardy en el Leicester.
El ariete se lesionó en febrero, pero Warburton no tuvo que buscar muy lejos su reemplazo. El cuarto de ayer al Peterhead lo anotó un futbolista que ha sido de todo para el Rangers. Promesa, pichichi, traidor, fondo de inversión y, finalmente, capitán en el año del retorno. Líder del vestuario a sus 36.
En Kenny Miller, 68 veces internacional por Escocia, se resume todo lo que representa el club protestante. Con los Gers levantó tres trofeos de campeón de liga, incluido el último, aunque ni siquiera estuviera ya en Glasgow. El equipo se había visto obligado a venderlo a mitad de temporada al Bursaspor turco. Antes le dio tiempo a hacer 22 dianas (fue el máximo anotador del campeonato) para cerrar su segundo ciclo vestido de azul.
De héroe a villano y viceversa
En la primera estancia, concluida a costa de 3,5 millones de euros del Wolverhampton en el 2002, Miller se ganó el favor de una hinchada que pasó a odiarle casi un lustro después cuando el ariete regresó a la capital escocesa sirviendo al enemigo. Fue el tercer futbolista en vestir ambas camisetas tras la Segunda Guerra Mundial y más tarde se convertiría en el único (en la época moderna) en protagonizar un doble trasvase, renegando de la fe católica y abrazando de nuevo la protestante.
El tercer ciclo, con pinta de definitivo, lo arrancó hace dos temporadas sin otra intención que devolver a su equipo a la categoría en la que lo había dejado. No pudo ser a la primera, pero el martes concluyó por fin la penitencia por tanto exceso. El Celtic, campeón sin estorbo estos últimos cuatro años, vuelve a tener rival. El castigo del adversario ha permitido a los verdiblancos recortar la histórica diferencia. La ventaja del Rangers se ha reducido hasta los cinco títulos de liga. Eso, y una invaluable Training Cup.