El Masters de los veinteañeros

Spieth, Day y McIlroy acaparan los focos en Augusta, el torneo de los mitos


FERROL / LA VOZ

La era posterior a Tiger Woods ya está aquí. No porque el increíble atleta californiano esté completamente acabado -¡quién osaría darlo por retirado recién cumplidos los 40 años!-, sino porque su tiranía sí que ya forma parte de la historia. Además, falta por lesión. Así que el Masters, tradicionalmente el torneo de las leyendas, que premia la experiencia y el conocimiento del campo, entra en una etapa diferente de la mano de tres veinteañeros. Desde hoy (Canal + Golf, 21.00), uno defiende el título donde descorchó hace doce meses su reinado, Jordan Spieth, y otros dos, todavía sin llegar a la treintena, ya tienen un currículo tan repleto de victorias a lo largo del mundo como de cuentas pendientes con el recorrido de Augusta, Jason Day y Rory McIlroy.

Spieth solo jugó dos veces en Augusta. Debutó con un segundo puesto en el 2014, un resultado insultante en un campo que requiere ser descifrado golpe a golpe, palmo a palmo. Y batió en el 2015, a los 21 años, un puñado de récords del Masters con su título: el número de birdies (28), los resultados más bajos tras 36 hoyos (-14) y tras 54 (-16) e igualó el registro final de Woods (-18).

Humilde y cercano, Spieth paseó su chaqueta verde allá donde fue para visualizar su sueño cumplido. Ahora número dos del mundo, en los últimos meses decayó el devastador ritmo que impuso la temporada pasada, con sus títulos en el Masters y el US Open, el segundo puesto en el PGA y el cuarto en el British, o las victorias en el Tour Championship y la FedEx Cup. Luce ahora un perfil ligerísimamente más bajo que no resta ningún interés a su regreso a Augusta, pero que contiene -quizá incluso por su bien- las enormes expectativas que generó su revolución del año pasado, ejecutada a través del putter, arma clave en los endemoniados greenes del Masters.

Augusta significa para Rory McIlroy todo lo contrario que para Spieth. El guion parecía escrito para que el norirlandés escribiese ese inicio de una nueva era ya en el Masters del 2011. Mandaba por cuatro golpes de diferencia después de tres vueltas, pero el domingo un triple bogey en el 10 abrió su colapso en los nueve últimos hoyos hasta firmar unos dolorosos 80 golpes. Lamentó que jamás superaría aquello. Pero no fue así porque arrasó dos meses después en el US Open, alcanzó el número uno mundial y ganó tres de los cuatro títulos del Grand Slam con solo 25 años, ya en el 2014. Menos el Masters. Por eso cada vez que regresa a Augusta, siente la presión de una cuenta pendiente. Mientras sea joven, el peso será leve. Aunque cada temporada que pase, iría creciendo. Actual número tres mundial, figura como el segundo en las apuestas.

Porque el dinero señala a Jason Day como el más probable ganador. El jugador más en forma del momento, el número uno mundial, el ganador del Campeonato de la PGA, tiene el juego necesario para ganar el Masters y todo lo que se proponga. En Augusta fue segundo en el 2011 y tercero en el 2013. Y ganó seis títulos en los doce últimos meses.

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