Doblegó a uno de los grandes aspirantes a las eliminatorias de ascenso con una solvente actuación
05 mar 2016 . Actualizado a las 16:18 h.Otra vez fuera del Pazo Paco Paz y ante uno de los candidatos al ascenso. El COB ofreció un recital ofensivo y defensivo y dominó durante los cuarenta minutos a todo un Burgos en las distintas facetas del juego, además de en el marcador, consiguiendo la décima victoria de la temporada que lo coloca con posibilidad de soñar con otra ronda de playoff.
El equipo ourensano mostró una solidez defensiva hombre por hombre y en colectivo no vista hasta la fecha y todo en parte porque Rowley lució lo mejor de su repertorio, el que todavía no había sacado a relucir a lo largo de la temporada, por lo que respecta a intensidad y capacidad intimidatoria, cambiando tiros del rival y taponando, con solidez reboteadora, a lo que también se vio una faceta desconocida como la productividad ofensiva incluidos dos mates, los primeros del curso.
Sus primeras acciones con cuatro puntos y un tapón eran el presagio de un recital para guardar y para preguntarse los motivos de no haberlo degustado antes. Con él y la solidez de Zamora, sabiendo elegir siempre la mejor acción de tiro y asumiendo responsabilidad con acierto desde el principio, el COB empezó a marcar diferencias ante un Burgos errático, con porcentajes impropios de una LEB Oro por la defensa cobista y que terminó el primer cuarto con solo ocho puntos.
El equipo castellano jugó a arreones de acierto exterior y de carácter de Huertas en el segundo cuarto, mientras Rowley transitaba por el banquillo, porque la reacción local la abortó el pívot con su salida a pista. Las notas negativas eran que a Rivero, como siempre lo tenían maniatado y que Kapelan aún no apareciera. Nueve puntos de renta al descanso y buenas sensaciones cobistas, cuando todos sumaban, aunque el acierto de Javi Vega y Edu Martínez en el triple apretó el marcador con un parcial de 11-0 y dejó todo abierto para los últimos diez minutos.
La clave fue la madurez del equipo. Nunca se puso nervioso y contó con Zamora y Kapelan como ejecutores en ataque, sin que Burgos tuviese respuesta más que otra sucesión de triples que obligó a un partido a cara o cruz para los últimos dos minutos, en los cuales los exteriores cobistas estuvieron sublimes, inclusive desde los tiros libres y Rowley puso el broche a su actuación con un tapón que sentenció la contienda.