El niño que sueña con ser Alonso

Con ocho años, el tudense ganó dos veces la Copa Rotax de karting en Portugal y quiere ir al Mundial


vigo / la voz

Sus compañeros quieren ser como Messi o Cristiano. Pero, con solo ocho años, Adrián Malheiro tienen unas aspiraciones deportivas muy diferentes. Este pequeño tudense prefiere enfundarse el mono y el casco de competición cada fin de semana para demostrar que es un diamante en bruto manejando su pequeño kart de 125. El ídolo al que él quiere parecerse se llama Fernando Alonso.

El responsable de que la afición por el automovilismo haya surgido de manera tan temprana en Adrián en una comunidad donde apenas hay tradición de este deporte ni instalaciones públicas para practicarlo es su padre. Al haber sido piloto de motos, le metió el gusanillo de la competición al niño y él apuntó maneras desde que a los tres años tuvo la oportunidad de dar sus primeras vueltas en un circuito de O Porriño.

Enseguida llegaron los éxitos. Su precocidad le llevó a ganar el campeonato nacional Rotax de Portugal en el 2014 con siete años, lo que le suponía convertirse en el piloto más joven en hacerlo. No se trata de un triunfo cualquiera, ya no solo por la edad en la que lo logró, sino también por el nivel de pilotos de kart del que puede presumir Portugal, con multitud de circuitos que son escenario de campeonatos internacionales.

El pasado año, ya con los ocho cumplidos, repetía triunfo en esa misma competición, siendo todavía de los deportistas más jóvenes en lograrlo. Estas dos victorias le permitieron acceder a las finales europeas de Rotex, celebradas en Valencia y Portimao, donde se midió a los mejores con buenas actuaciones pese a no disponer del mejor material.

Su admiración por Fernando Alonso -a la que añade la que siente también por Valentino Rossi- le ha llevado a imitar el diseño de su casco, donde luce su número, el 77 y la imagen de un toro, como él mismo explica: «Cuando empecé a correr me pusieron ese número en el kart y como me gustan los toros le puse una figura de uno y después cuando ganaba me llamaban ?el maestro?, como a los toreros».

El automovilismo no es el único deporte que practica, sino que también se apunta a tenis y remo, aparte de asistir a clases de música en el conservatorio. El resto del tiempo libre que le deja el colegio lo pasa en su mayor parte entrenando con la videoconsola en simuladores de conducción. Es la alternativa de la que dispone al no haber circuitos en Galicia y tener la mayoría de los homologados a distancias de entre 600 y 900 kilómetros. Nada que sea suficiente para hacerle renunciar a su sueño. «Cuando sea mayor quiero ser piloto de avión y también, si puedo, manejar un cohete para ir más rápido que nadie».

En busca de ayudas

Mientras llega el momento de cumplir esos sueños, sus padres , Pablo y Olga, buscan ayudas para que Adrián pueda competir con su nuevo kart Praga Piccolo Rotax 125 en el campeonato de España y también en el luso. Están convencidos de que con apoyo puede llegar muy lejos. Pero saben que no será fácil: «Hemos enviado dosieres a muchas empresas importantes de Galicia, pero de momento no tenemos respuesta de ninguna. Llegaremos hasta donde podamos, al menos repetir lo del año pasado, pero ir al Mundial de Italia está muy difícil».

Adrián, un chaval tranquilo que se transforma bajo la lluvia para volverse imbatible, espera estos días que se allane el camino que le lleve hasta los monoplazas. Rodeado de niños que sueñan con comprarse la camiseta de su equipo de fútbol preferido, Adri 77 prefiere un juego de neumáticos nuevos.

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