El balsámico efecto Zidane

josé m. fernández REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

SUSANA VERA | Reuters

Más allá de una clara mejoría en el juego, el debut de Zizou ha funcionado como  un efecto placebo para el entorno del Madrid

11 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Zinedine Zidane jugaba en casa y con el viento a favor. El francés tuvo un plácido estreno en el banquillo del Real Madrid, pero aunque el resultado hubiera sido otro su figura tampoco hubiera estado bajo sospecha. Apenas tres entrenamientos eran insuficientes para emitir un juicio sobre el nuevo Madrid y los métodos de Zizou, aunque la contundente victoria sobre el Deportivo sí ha destapado la euforia en el entorno blanco. ¿Un alivio por la destitución de Rafa Benítez o realmente frente al Dépor fue la primera víctima de la sabiduría táctica de Zizou? ¿De verdad el Santiago Bernabéu asistió al nacimiento de un nuevo Madrid, más comprometido y solidario, o la goleada tuvo más que ver con los fuegos de artificio de un grupo con una pegada descomunal que había dado la espalda a su anterior técnico y con un rival excesivamente contemporizador? ¿Realidad o efecto placebo?

¿Innovó Zidane en el once inicial o apostó por alguna fórmula ya conocida?

Desde el mismo día de su presentación Zidane estableció una frontera imposible de traspasar: la titularidad de Gareth Bale, Benzema y Cristiano Ronaldo es innegociable. Frente al Dépor, mostró su preferencia por Carvajal sobre Danilo y, en una decisión comprensible desde el punto de vista de la paz interior, mantuvo a Pepe al lado de Sergio Ramos. A partir de ahí, el único cambio realmente significativo es la inclusión de Isco en el medio del campo para acompañar a Kroos y Modric; ni James Rodríguez ni un centrocampista de corte más defensivo. Una apuesta por el juego y la creatividad que se aleja de los postulados de Rafa Benítez, pero que lo emparenta claramente con Carlo Ancelotti, con el que Zizou compartió vestuario. Así, pese al aparente mayor compromiso y agresividad del grupo, el Madrid mostró buena parte de los defectos de antaño: tendencia a partirse en dos, con Modric y Kroos de apagafuegos. Menos equilibrio y más pegada.

SUSANA VERA | Reuters

¿Apareció por fin la solidaridad y el compromiso defensivo en la «BBC»?

Ninguna otra jugada -goles al margen- ha despertado más atención televisiva que la ayuda defensiva de Gareth Bale en su propia área, mediada la segunda parte y con el partido ya decidido. Ciertamente, algo ha cambiado, porque en ese momento los servicios médicos del Madrid atendían en la banda a Carvajal y Bale ocupó el lateral derecho, algo a lo que se había negado cuando Benítez, también circunstancialmente se lo había pedido. La excepción que confirma la regla, porque Bale -al igual que Cristiano y Benzema- apenas pisó su campo para echar una mano cuando el Dépor buscó la portería de Keylor Navas. Un gesto para la tribuna al que el galés, en su mejor partido en Madrid, le ha sacado rendimiento.